La dificultad de asimilarlo, para quien no este inmerso dentro de este mundo de la salud (incluso de quien lo está), deriva de la manipulación de su uso, pero si se hace un pequeño esfuerzo para explicarlo, se puede conseguir entenderlo fácilmente.
SALUD: Estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones.; en definitiva está capacitado para, en ese momento, desarrollar sus capacidades vitales sin limitación alguna.
SANIDAD: Conjunto de servicios gubernativos ordenados para preservar la salud del común de los habitantes de una nación; dicho de forma más clara es el esfuerzo de la sociedad para que sus habitantes no enfermen.
ASISTENCIA SANITARIA: El servicio llamado asistencia sanitaria es el que presta un agente u operador especializado a las personas que sufren alteraciones en su estado de salud para recuperarlo y que además este servicio se presta bajo unas determinadas condiciones de seguridad y por quien está en posesión de un determinado conocimiento.
En los últimos tiempos, en parte derivado de la pandemia del covid y su efecto sobre la salud de forma directa y también indirecta, por la absorción de medios necesarios para atender a otras patologías que generan un daño importante sobre la salud de la población, nos encontramos con aumento manifiesto de muertes; la tendencia es adjudicarlas a la pandemia directamente (han muerto por covid) cuando realmente una parte importante de los decesos se ha producido por una patología totalmente ajena al covid y a la que no se ha podido atender porque los medios necesarios para ello se están en empleando en lo más urgente y visible.
Quizás la mayoría de la población tenga un concepto erróneo de lo que significa la medicina y cual debe ser su función básica: EVITAR QUE LA GENTE ENFERME.
Yo he pasado desde los 17 a., antes de empezar la carrera, mi vida metido en los hospitales y hasta muchos después de terminarla, gracias a la convivencia con compañeros con más experiencia y muchas horas de pensar, no fui capaz de asimilar esa frase tan sencilla.
En la Facultad, fundamentalmente, se nos enseñó a diagnosticar (pero ya con la persona enferma) y, a continuación, intentar curar, cosa que puede o no conseguirse. El intentar adelantarse a la enfermedad es algo que, desde mi punto de vista, sólo se ha hecho con las vacunas pero en el resto de las patologías, aunque las causas sean manifiestamente conocidas, no se hace esfuerzo alguno: ¿POR QUÉ?
En España hay, desde mi punto de vista, dos centros modélicos pero que, también desde mi punto de vista, no deberían ser necesarios pues las patologías que tratan no deberían existir si el comportamiento de la sociedad estuviera impregnado del civismo necesario en su relación entre sus ciudadanos: Me estoy refiriendo al CENTRO DE PARAPLÉJICOS DE TOLEDO y al HOSPITAL AITA MENI DE MONDRAGÓN. En ambos se trata patologías traumáticas de mayor o menor dimensión; en Toledo se tratan importantes accidentes, fundamentalmente de tráfico, que generan grandes déficits físicos y en Mondragón los traumatismos, pese a ser de menos calibre, también generan déficits importantes aunque más de tipo psíquico. En este caso el ¿por qué? está claro que procede de la falta de respeto de la que hace gala la sociedad en sus comportamientos con los demás.
Si enfocamos nuestra visión, en cualquier parte del mundo, hacia otro punto fundamental como es la alimentación nos vamos a encontrar que, en los últimos tiempos, lo único que interesa son los beneficios económicos que se pueden conseguir con su comercialización independiente del daño que puede causar a la salud, NO OLVIDEMOS QUE LA MAYOR PARTE DE LAS MUERTES DERIVAN DE LAS PATOLOGÍAS GENERADAS POR ESTE HÁBITO.
Podríamos continuar con otros hábitos, fácilmente evitable, como la falta de ejercicio etc y siempre nos encontraríamos con la misma pregunta: ¿POR QUÉ LA ADMINISTRACIÓN NO CAMBIA SU ACTITUD?, ¿POR QUÉ, EN LUGAR DE GASTAR EN INTENTAR CURAR CON LOS FRACASOS Y GASTOS QUE CONLLEVA, NO INTENTA EVITAR ENFERMAR QUE SIEMPRE ES MÁS SEGURO Y POSIBLEMENTE BASTANTE MÁS BARATO?
Llegados a este punto, si investigamos un poco, nos encontramos con un acontecimiento a través del cual podemos entender todas las preguntas que nos hemos estado haciendo.
Hay un país en Europa que ha soportado el mayor volumen de muerte por patología cardiovascular del mundo (FINLANDIA). En un momento concreto (los años 70-80 del siglo pasado) llegaron a la conclusión de que tenían que cambiar su actitud ante la vida para cambiar la tendencia. Valoraron sus hábitos alimenticios y de vida, tomaron la decisión de cambiarlos, negociaron el cambio de dichos hábitos y, en un plazo de 20 a., consiguieron reducir la mortalidad cardiovascular en un 70%.
Si conocemos los factores de riesgo de estas patologías, que además coinciden con los de los tumores y el Alzheimer, ¿por qué nadie mueve un dedo?. Si se hace un reconocimiento completo, a partir de los 40 a., y se establece una forma de actuar correcta en base a los resultados se puede reducir su incidencia en no menos del 50% en enfermedades cardiovasculares y tumores y un 25% en alzheimer. ¿ALGUIEN SE HA PARADO A PENSAR LO QUE ESTO PUEDE SIGNIFICAR PARA LA SOCIEDAD AUNQUE SÓLO SEA DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO?; ¿Y SI SE VALORA DESDE LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE COMO ES LA ESPERANZA Y CALIDAD DE VIDA DE LA SOCIEDAD?
]]>Se trata de mi madre, nacida en 1920 en el Aliste zamorano aislado de todo lo que pueda significar modernidad y evolución (incluso hoy día). Quien no conozca Aliste puede que le resulte difícil entender lo que significaba, en aquellos momentos, una actitud de rebeldía como la que ella protagonizó.
Pertenecía a una familia económicamente estable, con una pequeña industria de fabricación de carros (con 6-8 puestos de trabajo estables) que, en aquellos momentos, equivalía casi a una mediana empresa. Cuando tenía 12 años el maestro del pueblo fue a hablar con mi abuelo (mi madre pensó que iba a tratarse de ella y lo escuchó todo) para decirle que era una muchacha inteligente y que, con las posibilidades que él tenía podía tranquilamente hacer, al menos, Magisterio. La contestación de mi abuelo fue contundente: “El sitio de la mujer esta en la cocina” y, para él, ahí quedó todo.
El primer pensamiento de mi madre fue que nunca a un hijo o hija suyos le ocurriría eso y planificó su vida en función de dicho pensamiento; se negó a casarse con quien le quería imponer su padre y lo hizo con mi padre (perteneciente a una de las familias más limitadas económicamente del pueblo) que asumió su proyecto y lo apoyó incondicionalmente y el resultado de todo ello soy yo.
Permanecieron en el pueblo hasta que entendieron que ya no podían ir más allá en esa situación (1959 teniendo yo 12 años sin cumplir) y emigraron a Vitoria para, con un esfuerzo tremendo conseguir cumplir con la promesa que ella había hecho en 1932. En 1972 terminé la carrera de Medicina que en la actualidad, con 74 años continuo ejerciendo y disfrutando considerando, compartido con ellos, a mis pacientes como amigos.
¿Entendéis ahora por qué califico a mi madre como la primera feminista que he conocido? No os podéis imaginar el orgullo que significa para mí tanto ella como mi padre Salvador; Rufina por ponerlo encima de la mesa y Salvador por entenderlo y apoyarlo incondicionalmente.
¡¡ HONOR A ELLOS !!. Hoy, casi 19 años después de ya no estar físicamente con nosotros, quiero que quede claro la fuerza que tienen las actitudes éticas y lo que se puede conseguir luchando por ellas.
]]>Todo esto viene a cuento por la aparición, en la sección de opinión de El Correo, de un artículo escrito por un profesor de moral social cristiana, con el título “¿Cuánto dura la bondad humana sin Dios?” y sobre que las personas en peores condiciones cuestionan mi vida segura. El artículo comienza con la cita de una frase de Umberto Ecco “Sin miedo no puede haber fe. El que no teme al demonio ya no necesita a Dios” y, a continuación, hace un análisis sobre las reivindicaciones de los “maltratados por la sociedad” hacia los que se encuentran en una situación de privilegio, reflejando que esta situación se da por los abusos de estos últimos. Como en el caso del guía de Estambul yo estoy al 100% de acuerdo con esto pero la última parte del último párrafo, en el que dice “cuando los más necesitados del mundo nos reclaman los derechos de su dignidad y cuidado, sin Dios es fácil que nos falten razones para ser tan justos como la vida requiere; y tan generosos menos todavía”, desde mi punto de vista está muy lejos de la realidad y por eso voy a intentar explicarme.
Los representantes de Dios en la tierra son la llamada “jerarquía eclesiástica” (se supone que creen en Dios y lo consideran un apoyo para ellos) y estos, salvo honrosas excepciones, han estado siempre, a lo largo de toda la historia, al lado de los poderosos en todas las religiones, sean monoteístas o politeístas. Desde mi punto de vista uno de los motivos más importantes del desastre que es en la actualidad Oriente Medio es la aparición, en él, de las 3 grandes religiones monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam) que, a pesar de compartir un importante número de santos y profetas, han mantenido una guerra fratricida a través de los siglos, afirmando todas que su Dios es el único verdadero y triturando a los que creen otra cosa.
Igualmente, si nos acercamos más en el tiempo y espacio hasta la Iglesia Católica actual de España, nos encontramos como, aprovechando una ley injusta, se han apropiado (robado) de múltiples propiedades (no sólo lugares de culto), incluidas la Catedral de Sevilla y la Mezquita de Córdoba, que les generan una cantidad de millones importante derivados de las visitas turísticas. Parece que a éstos, supuestamente tan cerca de Dios, también les faltan razones y les resulta difícil ser justos cuando los necesitados del mundo nos reclaman los derechos de su dignidad y cuidado. Además la Iglesia proclama la caridad cristiana (mísera aportación del que tiene mucho, conseguido no se sabe como) derivada de lo buenos que son y se olvida de lo que significa la solidaridad basada en los derechos de todos los miembros de la sociedad por el mero hecho de serlo.
]]>Desde entonces he pensado muchas veces en esta conversación sin haber avanzado nada hasta que esta noche, que no conseguía dormirme, he visto el archivo en la pantalla del ordenador, he empezado a pensar sobre el tema, y he llegado a la conclusión de que quizás mi profesión me permite ser un privilegiado que se puede mover, en su relación con otras personas, en ese límite tan fino que es la transición de la vida a su ausencia a través de la muerte.
Una noche que estaba sólo en casa, viéndome desnudo delante de un espejo fui consciente del deterioro que el paso de los años genera en nuestro cuerpo y me entretuve en escribirlo y publicarlo; en aquella publicación decía que me he pasado más de dos terceras partes de mi vida viendo cuerpos desnudos, unos vivos y otros muertos, unos jóvenes y vigorosos y otros deteriorados y en la última etapa de su vida; también decía que siempre he intentado ver las personas que los habitan, escucharlas, entenderlas, consolarlas, disfrutarlas, en definitiva vivir con ellas. He visto como algunas se revelaban contra la enfermedad y la muerte y otras lo asumían como algo inevitable, diría más, considerando a esta última como una bendición y deseando su llegada liberadora y terminaba diciendo que para todo eso da una profesión tan maravillosa como la mía. Por supuesto que da para mucho más si estás dispuesto a poner encima de la mesa una parte importante de tu vida que muchos egoístas no pondrán nunca.
Todo esto te lleva a vislumbrar lo que son los dos estados (si al segundo se le puede llamar así) de los que estamos hablando y lo que significan de ruptura absoluta en la existencia de las personas; se puede llegar a admirar a las personas que son capaces de convivir en armonía y ayudar a los que les rodean y no entender el egoísmo radical de otras muchas; yo me pregunto que sienten las segundas cuando llegan a ese momento de transición y ven que todos sus comportamientos egoístas no les sirven para nada en ese momento, y también me pregunto y quiero creer que las primeras pueden sentirse inmortales en el recuerdo de las personas a las que ayudaron desinteresadamente. Para mí ahí está la gran diferencia en la forma de asumir esa transición independientemente de las creencias de cada uno.
Visto todo lo anterior, la vida y la transición tienen una base de realidad, pero el después ya se basa todo en teorías, todas muy respetables, pero teorías. Lo que yo nunca entenderé es que sentido le encuentran determinadas personas a la acumulación de cantidades ingentes de bienes y poder, a lo largo de su vida (totalmente innecesarios en esos volúmenes a no ser que se utilicen para ayudar a los que más lo necesiten), habiéndolo conseguido a expensas de explotar y casi esclavizar a los demás. Nos cansamos de decir que la sociedad va evolucionando pero en este tema continuamos igual, o peor, que en la época de las cavernas; ¿no vamos a ser capaces nunca de darnos cuenta que cuando llegamos a ese momento definitivo somos todos iguales? ¿Alguna vez vislumbraremos que en esos momentos de transición lo único que nos va a ayudar es la satisfacción de un comportamiento previo solidario con los demás?
]]>Zoé está tremendamente cariñosa, sobre todo conmigo, se abraza a mi y dice, en broma, que no le doy cariño y le pego; Noah sigue el mismo camino de responsabilidad y pregunta muchas cosas, incluso dice que quiere hacer medicina y ser cirujano; a Roque lo encuentro muy introvertido y no consigo averiguar el motivo, pero sigue teniendo sus arranques cariñosos. En definitiva lo que ocurre es que se están haciendo mayores y como nosotros los vemos de año en año nos llama más la atención y nos sorprende, por supuesto que favorablemente.
En cuanto a la evolución del conjunto de la sociedad, con o sin pandemia, hoy no necesito una película que me estimule, puesto que es muy manifiesta y visible tanto en las llamadas personas normales como en las elegidas, por estas, para que gestionen y dirijan el bienestar de la totalidad de sus miembros.
En cuanto a las personas normales se observa una deriva manifiestamente egoísta que se ha puesto mucho más de manifiesto con la llegada de la pandemia. En ella todos, o casi todos, alegan que hay que respetar sus derechos constitucionales, pero siempre los suyos; cuando esos derechos entran en conflicto con los de los demás estos no tienen la más mínima importancia, priorizando sin ningún problema en derecho a divertirse sobre el derecho a la vida (si los que van a divertirse son ellos, por supuesto). Incluso muchos padres justifican los “botellones” y reuniones masivas de sus hijos alegando que los pobres llevan más de un año sin divertirse. Recordaréis que al comienzo de la pandemia las manifestaciones de futuro eran que saldríamos de ella siendo mejores personas. Yo nunca me lo he creído; y ¿vosotros?, ¿de verdad os lo creéis a estas alturas? No olvidemos nunca que la mayoría de la sociedad piensa sistemáticamente en el YO y sólo una minoría piensa en NOSOTROS como colectividad. Y eso ha sido y va a continuar siendo siempre así.
Si nos fijamos en los representantes políticos, las expectativas no son precisamente mejores; yo me atrevería a inclinarme por todo lo contrario, y eso que son personas teóricamente más formadas. Siguen, como siempre, considerando al contrincante político como el enemigo y, en lugar de centrarse en resolver entre todos los problemas de la sociedad que los ha elegido, arremeten unos contra otros sin solucionar nada; si nos fijamos un poco veremos que es la misma forma de actuar, tanto si se trata de temas habituales como en los intentos de solucionar la pandemia. Realmente lo único que les importa es acceder al poder un el puesto más alto posible; cuando llegan las campañas electorales venden humo y cuando llegan al poder todo se lo lleva el viento. Ninguna de las propuestas que hace el partido en el gobierno (sea del signo que sea) tiene validez alguna para el que está en la oposición y arremete contra él incluso con mentiras; el diálogo y la negociación parece que han desaparecido del diccionario y así poco lejos podemos llegar. Una forma de confirmar estas actuaciones es fijarnos en la estadística europea de pobreza infantil donde España se encuentra anteúltima (sólo por delante de Rumanía) con un porcentaje del 27% y, dentro de ella, Extremadura con más del 50% (una cifra, esta, parecida a la existente cuando Alberti, en los años 30, publicó “Los niños de Extremadura”). Como podréis entender fácilmente esta pobreza lleva a una formación deficiente (derivada fundamentalmente de la necesidad de dejar los estudios para empezar a trabajar a edades tempranas y así conseguir la supervivencia de la familia) y este déficit a más pobreza. Y, en todos estos años de ¿democracia?, ¿qué han hecho los políticos para solucionarlo?. Yo os lo diré; en los más o menos 40 a. siete leyes de Educación (casi una por legislatura) y ninguna de ellas negociada y pactada por todo el arco parlamentario como se hizo con la Constitución. Simplemente se han limitado a sustituir la diseñada por su opositor por la que les interesa a ellos y todo para manipular la formación de las nuevas generaciones en el sentido que más les favorezca.
Nos queda un tercer tema que también ha tenido tratamiento informativo a lo largo de este tiempo y que está manifiestamente en conexión con los dos anteriores: lo relacionado con la Monarquía, de actualidad gracias a la entrevista concedida por el Rey Emérito a Carlos Herrera. En primer lugar quiero dejar claro mi respeto tanto a los que están a favor como a los que están en contra de la Institución puesto que es su derecho, pero, desde ese mismo derecho y sin entrar en su legitimidad, voy a dar mi opinión sobre el pasado y su articulación legal, siempre pensando en el funcionamiento futuro. Yo creo que lo primero que tenemos que poner encima de la mesa es el artículo de la Constitución que dice: “Todos (se supone que los españoles) somos iguales ante la ley” y partiendo de ahí, siendo el Rey y los parlamentarios ciudadanos españoles, ¿a qué viene entonces la inviolabilidad del Rey y el aforamiento de los parlamentarios?, ¿no vivimos en una democracia en la que no puede haber persecución por el pensamiento y las actuaciones políticas dentro de la constitución?, ¿no es cierto que el Rey es una mera figura representativa sin capacidad de decisión política alguna?, ¿no estamos protegiendo posibles actuaciones delictivas a título personal similares a las presuntas del Emérito Juan Carlos y algún político?, ¿por qué protegemos actuaciones de ese tipo y las defendemos en los medios de comunicación?, ¿por qué, a la vista de la situación, el Rey Felipe no ha renunciado a la inviolabilidad, pidiendo una nueva regulación, para evitar, a futuro, situaciones como la de su padre?; ¿alguien piensa que me estoy pasando al pedir la desaparición de la ley de inmunidad y adaptar la de aforamiento a la normalidad del resto de los países europeos?
Perdonad el haberos fastidiado el día o las vacaciones pero a ver si recordando todas estas cosas conseguimos que los ciudadanos se conciencien y, así, cambiamos poco a poco el rumbo, y el futuro se nos presenta un poco mejor para la colectividad. ¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!
]]>La de hoy, por supuesto ya vista con anterioridad, ha sido “Billy Elliot” que, además de una gran ternura, ha despertado en mí una serie de sentimientos que, al ver la escasa evolución que la sociedad en la que vivimos ha conseguido hasta la actualidad en determinados temas, me ha generado una sensación manifiestamente desagradable que me ha estimulado para ponerlo de manifiesto.
La acción de la película se sitúa en el Gales minero de finales del siglo pasado con todo lo que eso significa; vamos a intentar poner sobre la mesa lo que me ha llamado la atención y que creo vale la pena hacer una reflexión sobre como ha evolucionado con el paso del tiempo.
Así me temo que va evolucionando la sociedad actual en la que ese individualismo egoísta campa por sus respetos y cada uno hace lo que cree que es mejor para él independientemente del daño que pueda causar a los demás con sus actuaciones; esto no significa la ausencia de personas dispuestas a luchar e intentar revertir esta situación. El problema es que cuando planteas una iniciativa solidaria la contestación es que “uno solo no puede conseguir nada”; por supuesto que un grano de arena no es nada pero si prescindiéramos del YO y pensáramos en NOSOTROS, el mar de arena que conseguiríamos reunir podría conseguir todo aquello que nos propusiéramos.
]]>Antes de seguir quiero situar en el mapa a la querida y maravillosa tierra en la que nací y viví feliz los 12 primeros años de mi vida; está, a unos 900 mts de altura, al oeste de Zamora, en la frontera con Portugal (allí se llama “raya”) y en gran parte del siglo pasado aislada de todo aquello que signifique evolución y progreso. La vía férrea circulaba por el norte y la carretera por el sur dejando en medio “la nada” unida por caminos de carros; aunque esta descripción pueda llevar a pensamientos de horror yo os puedo asegurar que la forma de vida de aquellos tiempos era lo más solidario que he conocido a lo largo de toda mi vida (podía haber enfrentamientos personales pero cuando alguien necesitaba la ayuda de los demás la tenía inmediatamente a su disposición).
Pero volvamos a hoy, día posterior al “Día de la Mujer”, y con ello a las imágenes de hace casi un siglo que reflejan perfectamente lo que, entonces, era la vida de la mujer allí; se trata de la presentación de lo que es el Viernes Santo de Bercianos (a unos 15 Kmts de Lober, donde yo nací) y en ella se hace una entrevista a la panadera del pueblo. Se le pregunta que si ella vende el pan y contesta que si, que quién lo hace y dice que ella, que quién cuida la casa y a los hijos y también es ella y cuando le dicen que si eso es todo contesta que también “echa una mano a su marido en el campo”.
En ese entorno y ese tiempo nacieron y vivieron mis padres y allí mi madre con 12 años, al oír decir a su padre autoritario que el sitio de la mujer era la cocina y no el estudiar, decidió que nunca a un hijo o a una hija suya le ocurriría algo parecido; se negó a casarse con quien le quisieron imponer y lo hizo con mi padre que entendió y apoyó su proyecto y cuyo resultado, después de grandísimos esfuerzos para que pudiera tener formación universitaria, soy yo. A pesar de los grandes sacrificios nunca he conocido a nadie más feliz y orgullosa que ella y era una delicia verlos pasear, con más de 80 años, cogidos de la mano como dos jóvenes enamorados. Para mí ellos fueron los primeros feministas de mi historia aunque no fuera consciente de ello en el inicio.
¿Entendéis ahora los recuerdos en estas fechas y el sentimiento de orgullo que me producen?; no podemos olvidar que, en una sociedad como aquella, era muy difícil, por no decir casi imposible, tomar decisiones de ese tipo, sobre todo si lo comparamos con la situación social actual con su visibilización y reivindicaciones y que, a pesar de ello, le falta mucho para conseguir la meta.
Después de toda una vida conviviendo y sintiendo esta reivindicación sólo me queda decir que anhelo con todas mis fuerzas ver el día en el que el feminismo haya conseguido su meta y la sociedad, en su conjunto, haya asumido sus objetivos de que la mujer sea respetada en el más amplio sentido, desaparezcan las “supuestas obligaciones” propias de la mujer y no haya diferencia alguna con el hombre en el acceso a cualquier puesto o dignidad social.
]]>Hace ya bastantes años dichas reuniones eran de personas referentes en sus temas que siempre razonaban sus opiniones y se respetaban unos a otros mientras hablaban; en definitiva lo que realmente trataban era de exponer cada uno su visión razonada del tema y así aclararlo para los no conocedores y, por tanto, tenían un gran contenido educativo: eran las llamadas TERTULIAS y, en ellas, se daba por supuesto que nadie estaba en posesión de la verdad absoluta. Este tipo de programas se daba tanto en radio como en Tv. Yo era un asistente habitual en dichas tertulias, tanto de radio como , algunas veces, de Tv; aún recuerdo con añoranza una de ellas, con el presentador de la emisora y Alberto Ansola (antiguo Diputado Foral y miembro del PNV), los martes a las quince horas, en la que, partiendo de la noticia menos importante del periódico, nos pasábamos una hora intercambiando opiniones sobre la actualidad de la semana, sin un mal gesto ni una interrupción a pesar de que ideológicamente coincidíamos en pocas cosas (a parte de la sensatez). Las continuo echando de menos a pesar del tiempo pasado.
Con el paso del tiempo, poco a poco, este tipo de programas, en los que primaba el respeto y las opiniones razonadas, fue desapareciendo y los sustituyeron los llamados debates en los que los invitados forman dos grupos radicalmente opuestos ideológicamente, ya sean periodistas o políticos, y de lo que se trata a lo largo de todo su tiempo es de interrumpir lo máximo posible al contrario, para evitar la posibilidad del razonamiento, e intentar ridiculizarlo; no se trata de aportar buenas ideas si no de evitar que el contrario pueda hacerlo y a lo único que aspiran es a crear morbo para que la audiencia de la cadena aumente lo más posible.
En los últimos tiempos el modelo en el que los invitados están sentados en sillas en un espacio limpio (sin mesa alguna) prácticamente ha desaparecido y ha dado un paso más con una imagen que recuerda a las noticias: un-a presentador-a en medio y varias personas a ambos lados a los que les traslada preguntas, uno a uno, sobre los temas de actualidad que están trasmitiendo sin que el resto, prácticamente, pueda hacer objeción alguna.
Todo esto ha llevado estos tipos de formato a ser utilizados por los partidos para su propaganda y quien no se adapta a sus deseos utilizan su capacidad de influencia para evitar que pueda continuar asistiendo, como me ocurrió a mí hace un tiempo: un miembro del comité ejecutivo, en Vitoria, de un partido de ámbito nacional me preguntó a ver si me apetecía asistir a una tertulia en una emisora de radio porque les estaban repartiendo leña, a lo que yo contesté que si y asistí a dos o tres programas dentro de la normalidad; cuando me lo volví a encontrar me dijo que si necesitaba información se la pidiera a la secretaria del grupo parlamentario y que, al mismo tiempo, me diera los argumentarios del partido, a lo que yo contesté que los razonamientos los hago yo y no necesito que me los den hechos. NO ME VOLVIERON A LLAMAR PARA LA TERTULIA.
Como pueden ver la evolución nos está llevando hacia la manipulación, ayudado por una educación en la que no enseñan, a las nuevas generaciones a ser críticos, razonar y preguntar. Seguro que un porcentaje importante de la generación de la transición echa de menos programas como “La Clave” de José Luis Balbín, retirada de antena (en tiempos de Felipe González) precisamente por resultar incómoda después de unos diez años de emisión semanal.
]]>Todo esto viene “a cuento” porque a lo largo de los más de 50 años (entre carrera y ejercicio de la profesión) que llevo viviendo en el mundo de la medicina he visto una ausencia casi total de la educación para la prevención de las enfermedades; a lo más que se llega es al diagnóstico precoz para intentar realizar un tratamiento curativo y procurar evitar el paliativo (término este que, traducido con dulzura, significa reducir al máximo el sufrimiento en el camino hacia el más allá). La mayor cantidad de presupuesto público (ya escuálido en nuestro país) se dedica a la Asistencia Sanitaria, dejando sólo las migajas para la prevención. En definitiva se está “prostituyendo” el proceso lógico; ¿por qué motivo?, ¿quién se está beneficiando de ello?, ¿no tendrán algo que ver las poderosas farmacéuticas?.
El diagnóstico precoz del que hablamos en el párrafo anterior se refiere casi exclusivamente a dos patologías que son el cáncer de colon y el de mama, en un tramo de edad en el que se sabe que su frecuencia de aparición es mayor; el resto de las enfermedades se diagnostican cuando los síntomas son manifiestos y algunas de ellas ya tienen difícil solución cuando se consigue.
Lo que yo quiero poner encima de la mesa es que sería manifiestamente lógico, tanto desde la vertiente económica como desde la de calidad de vida, que se desarrollara, previo un estudio serio, un programa de formación en hábitos de vida y alimenticios para la ciudadanía, a través del cual se fomentara el ejercicio y la alimentación estacional y con productos de proximidad y se evitaran los productos procesados, super-procesados y el consumo de sustancias tremendamente nocivas para la salud como el tabaco, así como los alimentos procedentes de países donde no haya un control sobre los fitosanitarios que se utilizan en agricultura ni sobre la alimentación de los animales. En este sentido me gustaría reflejar un caso; con la simple identificación de le los factores de riesgo cardiovascular y planificación de vida posterior en las personas se puede evitar entre el 50% y el 80% de esta patología que sólo en Euskadi significa un costo económico de unos 890 millones de €/año.
Ahora me gustaría hacer una serie de preguntas. ¿Cuántos chutes de azúcar diarios se meten sus hijos?, muchos de ellos propiciados por usted mismo para que no le molesten; no olviden que cada uno de estos episodios significa un sobreesfuerzo del páncreas que al final termina por fallar y se van a convertir en diabéticos de pincharse insuliuna, con lo que ello significa, a una edad temprana. ¿Cuánta comida basura de supermercado (calentada en el microondas) y hamburgueserías de tipo americano han comido en el último año? ¿Sabían que en un país como Inglaterra, en el cual hay un control razonable sobre los productos fitosanitarios, a los animales que viven y se alimentan en zonas de cultivo, en los últimos 15 años, se les ha reducido a la mitad su esperanza de vida y su capacidad de reproducción y a los que viven en bosque no? ¿Qué parte de los productos que se utilizan para tener mejores cosechas pasa a nuestra alimentación? ¿Qué nos ocurrirá con los alimentos que proceden de países sin control alguno y que en el mercado actual son muchos? ¿Por qué prácticamente ya no cocina nadie? ¿Por qué nadie habla de estos temas? ¿Saben que el negocio de la alimentación, en España, supone unos cien mil millones de € anuales?
Me imagino que después de todas estas preguntas entenderán muchas cosas pero, para mí, fundamentalmente esto ocurre por desconocimiento y comodidad de las personas y por el afán de almacenar dinero de los poderosos económicamente. ¿Sabían que en Vitoria-Gasteiz, para 240.000 habitantes hay cien supermercados, uno por cada 2400 personas (más o menos 800 familias)? ¿Saben que la mayoría de estas multinacionales tienen empresas en países fuera de la unión europea para producir esos alimentos más baratos y con menos controles de salubridad y habitualmente acostumbran a tener su sede social en paraísos fiscales? Quizás esto les aclare un poco el camino por el que vamos y que desde la Administración favorecen al no mover un dedo para evitarlo. Como me imagino que esto mismo de Vitoria, acompañado de la compra a través de la red, está ocurriendo en todas las ciudades con la consecuencia de hacer desaparecer el pequeño comercio local y la descapitalización de la sociedad ¿qué porcentaje de personas se han planteado estos temas antes de dar a la tecla de aceptar la compra y esperar que se la traigan a casa?
Hoy hemos hablado, sobre todo, de las cosas negativas con las que nos toca convivir pero os prometo que en próximas fechas lo haremos sobre como yo creo que esto debería ser gestionado para obtener un resultado razonable en cuanto a ahorro de costos sanitarios y mejora de salud de la población.
]]>Partiendo de este punto hace mucho tiempo que defiendo que, siempre que sea posible, las compras se deben hacer en el pequeño comercio local puesto que así se fomenta que el dinero se mueva en ese entorno y tribute en la Administración que sustenta con esos impuestos el bienestar de esa sociedad.
De igual manera he defendido que la persecución del fraude que supone el pago en negro se haga preferentemente en los momentos de bonanza económica puesto que si lo hacemos en momentos de dificultad económica y mucha gente prescinde de transacciones que no le son imprescindibles, por no poder soportar el aumento que el IVA va a suponer en el precio final, la situación puede empeorar manifiestamente.
También defiendo que los impuestos y sus actualizaciones en las subidas deben ser proporcionales a los ingresos de quien debe tributar y esto solo se consigue en los directos; los impuestos indirectos, en definitiva los que se tributan en base al consumo, son por propia naturaleza injustos puesto que afectan lo mismo a quien tiene unos ingresos altos que a quien los tiene bajos y si hablamos de bienes y servicios de primera necesidad, imprescindibles para la supervivencia de las personas (como la electricidad o el gas), yo me atrevería a llamarlos faltos de la más mínima ética y justicia social. Por otro lado hay un nuevo tipo de ingresos de la Administración, que también se podrían calificar como impuestos, que son los derivados de las loterías y apuestas del Estado, cuyo número y volumen se va incrementando exponencialmente y su publicidad se podría calificar de obscena pues casi siempre apela a sentimientos que están muy a flor de piel en las personas; además, en este caso, quien juega es, fundamentalmente, quien tiene mas necesidades buscando solucionarlas con un premio y el mayor ganador es siempre el Estado. Solo en el sorteo de Navidad sus ingresos están muy próximos a los 1.500 millones de €.
Hay otro tipo de impuestos que, desde mi punto de vista, se les podría calificar de auténtico atraco y que son el de patrimonio, donaciones y herencias; si nos fijamos un poco, el ahorro que se ha conseguido ya ha tributado en el momento de conseguirlo, ¿por qué tiene que hacerlo nuevamente ahora?; si a alguien le quema o se lo roban ¿también tiene que tributar? Yo puedo entender que los beneficios generados por ese patrimonio sí tributen pero no el patrimonio en sí; puedo entender que, siendo mío y habiendo tributado lo que corresponde según la ley, puedo donarlo a quien estime oportuno (mis hijos por ejemplo) sin tener que pagar ningún tipo de impuesto por ese acto de donación y si quien lo recibe lo utiliza para conseguir nuevos ingresos, estos sí deben tributar.
Si nos fijamos un poco en de donde proceden la mayor parte de los ingresos por impuestos de la administración nos daremos cuenta que es de los impuestos indirectos y ahí pagamos todos igual tengamos la capacidad económica que tengamos por lo que la justicia del sistema deja mucho que desear.
Por otra parte, derivado de la manipulación para favorecer la venta “online”, en los últimos tiempos ha crecido exponencialmente este tipo de ventas a través de empresas tecnológicas que se llevan el dinero, normalmente a Irlanda, donde prácticamente no tributan nada, descapitalizan la sociedad e impositivamente no participan en su mantenimiento; se ha hablado mucho de una tasa impositiva fija a este tipo de empresas, básicamente americanas, pero hasta ahora no hay nada conseguido y me temo mucho que nunca se consiga dado el poder y la capacidad de influencia que tienen.
Si a todo esto añadimos que, periódicamente, a los poderosos que llevan sus ingentes ingresos a paraísos fiscales les conceden una amnistía, en la que no pagan más de un 5% para regularizarlo, (Montoro lo explicaba como el cebo a los “pececitos” para que no se fueran a nadar al fondo) entenderán perfectamente la elección del título de este escrito pues los únicos que quedan cumpliendo con las obligaciones tributarias son los “pringadillos” cuyos ingresos están totalmente controlados y que siempre coinciden con los sectores de la llamada clase media hacia abajo; la minoría que corresponde a la media-alta y alta y que controla mayoritariamente el movimiento económico nacional viven en el “país de nunca jamás” en el que, para ellos, la tributación de impuestos es algo inexistente. Su concepto es que ya aportan suficiente con tener sus negocios gracias a los cuales los demás comen y ellos se forran.
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