Independientemente del grave problema social que significa la droga, tanto desde el punto de vista sanitario como económico y social, con la corrupción como acompañante, a mi me vino a la mente otro porcentaje, quizás más modesto, que tiene una repercusión para la sociedad al menos tan nefasta como éste; el que políticos y partidos cobran para dirigir concesiones de obras públicas al que les paga religiosamente dicha comisión. Y también me sorprende que el razonamiento que utilizan es similar: perseguir al corrupto descubierto y meterlo en la cárcel pero sólo si se consigue quitar los palos que ellos van poniendo en las ruedas de la justicia en procesos que se van alargando hasta, muchas veces, llegar a prescribir.
Si nos entretenemos en recorrer toda la geografía de nuestra querida “piel de toro” (me imagino que en otros países será similar) comunidad a comunidad nos vamos a encontrar, gobierne quien gobierne, con múltiples casos de corrupción, de todas las formas y colores y sea cual sea el partido que detente el poder: no hay duda, a más poder y durante mayor tiempo mayor corrupción.
Llegados a este punto lo lógico sería preguntarse que se está haciendo para evitarlo y quien tiene la responsabilidad de poner en práctica las medidas oportunas. El ciudadano de a pie, pasivo por naturaleza en todo lo que signifique esfuerzo (y hacer un control de los gobernantes a lo largo de la legislatura lo es), solo tiene la posibilidad de protestar y, como mucho, cambiar su voto pero eso, como ya hemos visto, es inútil puesto que todos van subidos en el mismo carro. El que verdaderamente puede solucionar el problema es el responsable político que verdaderamente piense en los intereses de la colectividad y no en los suyos propios.
Cuando en la información de la actualidad aparece la corrupción, y en estos momentos es lo habitual, la primera reacción que se produce es la puesta en marcha del ventilador, echándose en cara unos partidos a otros los correspondientes casos en los que están inmersos y diciendo que los suyos son casos aislados y a título individual; llegados a este punto el PP siempre dice que es el que más ha hecho contra la corrupción porque ha desarrollado leyes para perseguir a los corruptos.
Lo verdaderamente cierto es que en el momento actual se están instruyendo y juzgando casos de corrupción, que llevan más de 10 años desde que se iniciaron y, con los recursos a los que tienen derecho, no vislumbra el final antes de otros 10.
Puestos a buscar soluciones yo creo que por el camino punitivo no está la solución aunque sea necesario (siempre nos creemos los más listos y que nunca nos van a coger); mientras alguien tenga acceso a apropiarse de algo, con mucho poder y durante mucho tiempo, no hay duda que lo hará en el 99% de los casos. Si a ello añadimos los privilegios como el aforamiento, que dificulta la acción judicial, y la sensación de impunidad con la que se mueven, ya tenemos la tormenta perfecta.
Hace años, en una tertulia radiofónica a la que asistía, cuando tratábamos un tema y el presentador me tenía que dar la palabra lo hacía diciendo “ahora vendrá Salvador y dirá que hay que ir al principio”; y ahí esta la madre del cordero porque si algo lo empezamos mal difícilmente lo vamos a terminar bien, pero ¿dónde está el principio?.
EL PRINCIPIO: yo creo que, como en todos los órdenes de la vida, en la EDUCACIÓN, haciendo convivir a los ciudadanos desde la infancia con el respeto, la solidaridad, la ética y trasmitiendo que triunfar en la vida no es acumular dinero y dinero (ya hace 2000 años decía Plutarco que “la avaricia es el único vicio que lucha por no satisfacerse”). El gran problema que tenemos en este punto es que a los partidos políticos solo le interesa inmediatez con los votos que les den el poder y legislan para adoctrinar y no les interesa la Arcadia feliz y maravillosa dentro de 50 años (en esto, en violencia de género, etc.).
Hay otro concepto que yo creo primordial: cuando alguien esta en un cargo con mucho poder y durante mucho tiempo la sensación de patrimonialidad es tal que tiende a actuar como si realmente fuera suyo y la posibilidad de desmanes crece exponencialmente. Pero ¿cuál podría ser la solución en este punto?; obviamente LA LIMITACIÓN DE MANDATOS (nunca más allá de 8 años incluso en la organización interna de los partidos), la transparencia de los cargos públicos desde el punto de vista económico, la desaparición de los paraísos fiscales existentes y de las famosas puertas giratorias como pago de favores y tantas y tantas cosas que enmascaran la corrupción. El problema es que quien tiene que ponerlo en marcha no lo va a hacer porque no le interesa y a los “pobres ciudadanos” que se esfuerzan en visualizarlo no le queda mas que el derecho al pataleo.
De todas formas me gustaría recordaros algo: si TODOS LOS CIUDADANOS nos concienciáramos, como dueños de la democracia que somos, y nos esforzáramos siendo consecuentes con la responsabilidad que ello significa no tengo ninguna duda de que éste y otros muchos problemas se solucionarían. Dicho esto tampoco tengo ninguna duda de que por OMISIÓN también tenemos una parte de RESPONSABILIDAD en los muchos atropellos que se producen en la sociedad.
Creo que el mejor consejo que se le puede dar a un ciudadano que va a votar (con todo mi respeto hacia él) es que a la hora de elegir la papeleta valore el recorrido vital de las personas que aparecen en ella y no lo guapos que son, lo bien que hablan o que le pasan la mano por el lomo. Si verdaderamente actuáramos así conseguiríamos una democracia mucho más avanzada que la que tenemos. GRACIAS POR AGUANTARME Y QUE EL AÑO AGUANTE SIN ESTROPEARSE.
]]>Vamos a ver si soy capaz de explicar con claridad como lo entiendo yo:
LA CARIDAD, que casi siempre la hemos acompañado, en nuestro entorno, de la palabra cristiana, aunque yo creo que es indiferente, se puede entender como un acto de ayuda a una o unas personas y normalmente es practicada con un carácter paternal, vamos un poco por que te da pena y como tu eres muy generoso y puedes, le ayudas; habitualmente el pensamiento de que el necesitado tiene derecho (por la sola pertenencia a la sociedad) a esa ayuda ni se pasa por la imaginación: si utilizáramos la terminología política estaríamos hablando de un acto de derechas. Ese acto, en principio bueno, no implica que en los del resto de tu vida el comportamiento sea impecable; incluso puede ocurrir que esa persona o personas a las que has ayudado estén en esa situación por acciones anteriores tuyas.
LA SOLIDARIDAD, desde el enfoque que yo creo se le debe dar, va un gran paso más allá; no piensa en la individualidad como la caridad, si no en el colectivo y su enfoque parte de que todos los que formamos parte de una sociedad y participamos con nuestro esfuerzo en su funcionamiento y evolución tenemos el derecho de que, en momentos concretos de necesidad, el resto de los miembros nos eche una mano hasta que cesen las dificultades. Ser solidario es reconocer la necesidad de un convecino y ayudarle asumiendo que tiene derecho a reclamarlo por el mero echo de pertenecer a la sociedad; incluso voy más lejos, personas que perteneciendo a otras sociedades llegan a la nuestra como consecuencia de las injusticias y persecuciones (la mayoría de las veces consecuencia de nuestra rapiña) también tienen derecho a reclamar nuestra ayuda. Si utilizáramos la terminología política en este caso estaríamos hablando de un acto de izquierdas y aquí no hablaríamos de generosidad si no de derechos.
LA JUSTICIA SOCIAL, a la que, en los momentos actuales podemos calificar del culmen de la evolución puesto que sería la plasmación en leyes de todos esos derechos de los que hemos hablado en la solidaridad. El llevarlo a la práctica no es nada fácil puesto que la lucha por el dominio económico de los ricos y poderosos pone muchos palos en la rueda para evitar que los avances se produzcan; eso ha sido así a lo largo de toda la historia y ya hace 2000 años, en su obra “SOBRE EL AMOR POR LA RIQUEZA” lo decía Plutarco “la avaricia es el único vicio que lucha por no satisfacerse”. “Si vemos a una persona que come o bebe sin cesar llamamos a un médico por que pensamos que está enfermo pero si acumula y acumula dinero sin límite no hacemos lo mismo”. Esas son las personas que impiden, o al menos dificultan, la evolución que nos debería llevar hacia una justicia social como la que hemos descrito.
Antes de terminar quiero aclarar que no estoy hablando de una sociedad igualitaria sino de igualdad de oportunidades, en la que por el mero echo de pertenecer a ella, cualquiera de sus miembros (sea económicamente fuerte o con pocas posibilidades económicas) tenga las mismas opciones de desarrollar el recorrido vital que su inteligencia y esfuerzo le permitan; siempre como un derecho y con el máximo respeto. En definitiva que la potencia económica familiar nunca sea un lastre en el desarrollo de las personas.
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