Hay veces que te ponen las cosas “a huevo” y esta ha sido una de ellas. En primer lugar me gustaría dejar claro que, desde mi punto de vista, en una democracia, la forma de jefatura del estado (Presidente de República o Rey) no implica que una sea mejor que la otra para la sociedad, pues eso va a depender de la persona que la detenta; lo que si se puede decir con toda la razón del mundo es que una es coherente con el estado democrático y la otra no pues la persona que la ocupa, a título individual, nunca es elegida por los ciudadanos, aunque la institución que la soporta vaya incluida en la Constitución que si ha tenido su refrendo. Partiendo de estas premisas en las que creo podemos estar todos de acuerdo nos encontraremos con ciudadanos partidarios de una u otra situación y todos lo harán legítimamente.
La actual Monarquía Parlamentaria española, según se interpreta del texto constitucional, no dispone de ninguna capacidad ejecutiva que no sea el nombramiento de los responsables de sus casas civil y militar y distribuir la dotación económica de la que dispone la institución, derivada de los presupuestos del Estado; en todo lo demás es una mera figura representativa cuyas propuestas o decisiones tienen que ser ratificadas siempre por las instituciones pertinentes. Partiendo de lo anterior es difícil de entender el que disponga de inviolabilidad si no puede tomar decisiones a título individual. La protección de las personas en el ejercicio de sus funciones públicas (inviolabilidad o aforamiento), aunque hoy día resulta innecesaria (en la mayoría de los países prácticamente es inexistente) debería limitarse, caso de existir al ejercicio de esas funciones y dejar fuera de ella las actuaciones del ámbito privado.
Posiblemente una gran mayoría de las generaciones jóvenes de este país, al no haberlo vivido, necesiten un pequeño recuerdo histórico para que la habitual técnica de manipulación no los “lleve al huerto” con suma facilidad con cosas como que “el Rey Juan Carlos nos trajo la democracia a España” y otras expresiones parecidas utilizadas con fines partidistas. Los que vivimos el proceso en primera persona sabemos que la democracia la trajo el deseo del pueblo y el esfuerzo de un grupo de personas que, en un momento difícil y de riesgo pusieron encima de la mesa su futuro y fueron capaces de sentarse, hablar y llegar a acuerdos, aunque sus posiciones estuvieran inicialmente muy alejadas; uno de esos acuerdos fue colocar a Juan Carlos como la figura representativa de la nueva realidad. A lo largo de toda su trayectoria, y la he vivido toda, yo no le recuerdo más que un momento decisivo, su discurso la noche del golpe de estado del 23 F. La realidad institucional es ésta aunque a algunos les cueste mucho reconocerlo.
Otra cosa es el comportamiento personal en su vida privada; siempre se ha comentado que era un mujeriego con múltiples amantes pero, aunque eso no es lo más ejemplar en una persona que representa ante el mundo a un país entra dentro de su ámbito privado y sólo le puede exigir responsabilidad su cónyuge. Lo verdaderamente grave empieza cuando se van descubriendo unas cloacas con aguas muy turbias, con supuestas utilizaciones de su cargo para cobrar comisiones y enriquecerse, no pudiendo pedirle responsabilidades ni investigarle porque en la Constitución aparece como inviolable para cualquier actuación y los parlamentarios, esos si elegidos por los ciudadanos, se niegan a formar una comisión parlamentaria de investigación (cuyo fin no es castigar sino conocer) alegando que deterioraría la institución cuando, en realidad, de quien se trata no es de esta si no de la persona física que la ha representado a lo largo de 40 a.
Yo creo que una investigación a fondo, no ya para castigar porque ya no se puede, si no con el ánimo de conocer los fallos de diseño que se cometieron en el proceso constituyente, y corregirlos de cara al futuro para que no vuelva a ocurrir esto nunca más, es imprescindible si de verdad queremos que nuestra democracia pueda ser homologable con un sistema político moderno y justo; por supuesto que eso no dañaría a la institución si no que le aportaría un empaque y credibilidad que, por supuesto, le quita el oscurantismo en el que la van a meter. Por otra parte también creo que, visto desde un punto de vista monárquico, todo este proceso debería haber sido forzado por el actual Rey Felipe VI renunciando personalmente a la inviolabilidad, porque, con la deriva actual lo único que se consigue es una pérdida de popularidad de la institución que finalmente la llevará a su desaparición.
Ahora que nos encontramos en una situación sanitaria de riesgo podemos sacar, de ella, conclusiones aplicables, por extrapolación, a otros ámbitos, también al que estamos tratando en este comentario. En la situación que estamos viviendo se pueden cometer (y se cometen) actos de insensatez sin tener protección alguna contra el virus, con lo que llevan de riesgo para el conjunto de la sociedad; ¿os imagináis lo que harían si ellos se consideraran inmunes?. Traslademos esta reflexión a una casa real a cuyo máximo representante (el rey) se le considera constitucionalmente inviolable que es tanto como decir que ni siquiera se puede iniciar una investigación sobre sus actuaciones personales; a que a vosotros también os da la sensación de que esto puede generar un estímulo importante para que, si se presenta la situación, aproveche la oportunidad en su beneficio aunque sea cometiendo una clara ilegalidad que al resto de los ciudadanos les acarrea penas importantes, como, parece ser, ha realizado Juan Carlos I. ¿No os parece que es lógico y urgente el revisar este punto de nuestra Constitución y corregir el error, que cometieron en su redacción, limitando la inviolabilidad únicamente a lo derivado de sus responsabilidades del cargo?. ¿Por qué da la impresión que determinados grupos políticos se niegan a apoyar una actuación de este tipo alegando la estabilidad de la Monarquía y sin tener en cuenta que la Constitución dice que “todos los españoles somos iguales ante la ley?. ¿Acaso el rey no es español?. ¿No tendrá mucho que ver con el miedo a perder su privilegio de aforamiento si se empieza a recorrer ese camino?.
Mi sensación es que hay demasiadas preguntas sin responder y además no olvidemos que en el resto de los países europeos el número de aforamientos es ridículo (2-3) mientras que en España son unos 18.000 y no sólo para su actividad institucional si no también para la privada; casos en que han salido manifiestamente beneficiados los conocemos todos.
]]>Todo esto viene a cuento, en este momento, derivado del control al Gobierno en el Senado este fin de semana en el que, como es fácil de suponer, el PP por boca de su portavoz, el Sr. Maroto, arremetió con toda su artillería (real o ficticia) contra el Presidente Sánchez. Llegados a este punto a mí me gustaría hacer un serie de consideraciones para intentar trasmitir como entiendo yo la democracia.
Vamos a empezar por ir al RAE en cuya 3ª acepción de DEMOCRACIA aparece “Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”; esto, según mi humilde entender, quiere decir que la forma de ejercer ese poder por parte de los representantes elegidos debe acercarse lo más posible a las necesidades de toda esa sociedad, intentando respetar la ÉTICA por encima de todo y entendiendo que, en función del número de personas que te apoyen y apoyen a tus contrincantes, la influencia de tus criterios, en la toma de decisiones, será mayor o menor y teniendo muy claro que no es legítimo bloquear indefinidamente decisiones porque te beneficien a ti personalmente o a las ideas tu partido cuando la representación otorgada por los ciudadanos no habla en ese sentido.
Los dos temas conflictivos sobre los que quiero hablar con las bases de esta reflexión son: 1- El bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial por parte del Partido Popular y 2- El acceso del Sr. Maroto al Senado en las últimas elecciones.
A pesar de esto ambos suben a sus respectivas tribunas criticando a sus contrincantes como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta y el resto no fueran dignos de la representatividad que ostentan. ¿Entendéis ahora el por qué del título de este escrito? Pero el gran problema no está en estos dos casos si no en que, antes o después, por una cosa u otra, toda la clase política termina con comportamientos que, al menos, se pueden considerar de dudosa legalidad; ellos lo hacen y si, luego, alguien denuncia tienen preparada una explicación que normalmente sólo se la creen los que les votan asiduamente y si hay una investigación judicial entra en funcionamiento su capacidad de manipulación para que no llegue a ninguna parte. ¿NO OS PARECE QUE ESTO CABREA MUCHO Y CREA MUCHA IMPOTENCIA?, pero ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA EVITARLO APARTE DE VOTAR TODOS EN BLANCO?
]]>El cumpleaños y los acontecimientos políticos ocurridos en los últimos días han traído a mi memoria recuerdos de dos conversaciones mantenidas con él: 1ª- Cuando Rodríguez Zapatero ganó sus primeras elecciones, Primitivo, que era amigo de un tío suyo de Valladolid, me trasmitió un comentario suyo; “el más tonto de la familia nos lo han hecho presidente”. 2ª- Cuando a Pedro Sánchez lo eligieron Secretario General del PSOE su comentario propio fue que “era más tonto que Zapatero”. Durante un tiempo y pensando sólo en la gestión económica no planteé objeción alguna a dichos planteamientos pero en el momento actual mi visión ha cambiado (no precisamente por la ausencia de Primitivo para poder rebatirlo).
Aún no se el motivo ni por qué en este momento pero ahora soy capaz de visualizar con total claridad cosas que antes no detectaba, posiblemente porque estaban fuera de mi foco o éste estuviera desenfocado o sucio; también es posible que tenga mucho que ver con la sociedad en la que vivimos y con la mayor parte de las personas que tienen capacidad de trasmitir repetitivamente y manipulando su forma de ver la vida, forma que se basa preferentemente en el dinero como objetivo absoluto y se olvidan u ocultan todas las cosas que valen la pena y hacen, de verdad, evolucionar a la sociedad (la solidaridad, la igualdad de trato independientemente del sexo, raza o religión; el que todos, partamos de donde partamos, tengamos las mismas posibilidades de alcanzar las metas que nos propongamos, siempre desde el esfuerzo y el respeto).
Posiblemente esto haya sido lo que ha ocurrido, pero lo que si es cierto es que antes sólo valoraba los logros económicos (creación de riqueza) reconociendo, eso sí, que su distribución no era la idónea y ahora soy capaz de ver más allá; no hace avanzar más a la sociedad y la convierte en más justa un crecimiento en riqueza (si esta no se redistribuye con justicia) si no los logros sociales y su visualización.
Lo siento Primitivo pero en el momento actual, quizás influenciado por el tiempo que tú no has tenido, discrepo de tus opiniones respecto a Rodríguez Zapatero y Sánchez. Puede que la gestión económica del 1º fuera mala pero en el tema de igualdad fue casi un visionario creando el Ministerio de Igualdad; en cuanto al 2º aún no sabemos sus posibilidades económicas pero ha lanzado, nada más llegar, dos mensajes contundentes: ha visibilizado la separación del Estado y la religión (suprimiendo la biblia y el crucifijo de la toma de posesión) y ha puesto en un escaparate muy visible a la mujer, tanto en número, como en importancia del cargo y en la formación de sus ocupantes. Y esto, Primitivo, estoy seguro que tu también lo habrías visualizado si estuvieras aquí y estaríamos de acuerdo.
Por eso no voy a pedirte perdón por la teórica discrepancia y espero que en un plazo razonable de tiempo podamos seguir deliberando sobre los magníficos avances sociales conseguidos. UN FUERTE ABRAZO.
]]>En los últimos tiempos, derivado de sus múltiples apariciones en los medios de comunicación con su habitual prepotencia y falta de respeto, el portavoz del PP en el Congreso Rafael Hernando ha despertado en mi mente la necesidad de reflexionar un poco sobre las personas que nos gobiernan; por supuesto que soy consciente de que están ahí porque los votos de los ciudadanos los han puesto pero también soy consciente de que si la honestidad y la ética prevalecieran en ellos y, de verdad, se dedicaran a mejorar la Sociedad haciéndola más justa y solidaria, su actuación estaría más acorde con lo esperado por sus votantes.
Vamos a intentar hacer un recorrido a través del tiempo, el espacio y los distintos partidos políticos; como se han comportado, se comportan en la actualidad y, casi seguro, se comportarán en el futuro y todo ello en los distintos territorios del estado y todos los partidos aunque haya diferencias entre ellos, tanto cualitativas como cuantitativas.
Para empezar me gustaría dejar claro que, desde mi punto de vista, las dos drogas más adictivas y peligrosas que hay hoy en día son “EL PODER” y “EL DINERO”; con anterioridad ya me he referido a Plutarco (vivió hace 2000 años) cuando decía que la avaricia es el único vicio que lucha por no satisfacerse y yo creo que tenía razón pero que se olvidaba del poder que, en ese sentido, genera, posiblemente, una mayor dependencia que el dinero y, además, teniéndolo se pueden disfrutar los dos. Cuando se detenta poder por delegación aparece tal sensación de patrimonialidad e impunidad que, en muchos casos, lleva a esas personas a cometer auténticas tropelías. Además a más tiempo detentándolo y en más cantidad, más posibilidad de abuso.
Hoy vamos a centrarnos en nuestro propio “GANAO”, el español; más adelante intentaremos ampliarlo al resto del mundo. Intentaremos analizar las manipulaciones, los comportamientos no precisamente éticos y, por último, la corrupción. Todo ello haciendo un recorrido geográfico en el tiempo, tanto a personas como a partidos políticos.
Si nos retrotraemos a hace más de 50 años, en plena dictadura, todos podemos estar de acuerdo que, los que detentaban el poder (tanto económico como político) imponían sus criterios con total impunidad entre otras cosas porque nadie se atrevía a cuestionar sus decisiones, fueran estas del tipo que fueran. Todo esto derivaba de la discrecionalidad de la escala de mando dictatorial y era igual en todo el territorio estatal.
A finales de los 70, no sin esfuerzo, llega la Democracia y todos pensamos que, con ella, iban a desaparecer todo este tipo de prácticas. Pensamos que después de haberlo sufrido durante toda nuestra vida por obligación no íbamos a ser capaces de practicarlo, y que la ética nos llevaría a actuar con justicia. Craso error; en lugar de imponerse el respeto y la justicia social, se democratizó (entendiendo por democratizar el que cualquiera puede tener acceso a ello) el abuso, la injusticia y el latrocinio. Los partidos se convierten en estructuras jerárquicas rígidas en las que, si quieres progresar, tienes que convertirte en el perrito faldero de los que mandan y así, algún día, llegarás a mandar. En definitiva se confirma el principio de que “cualquier persona es capaz de soportar que la pisoteen si tiene alguien debajo a quien pisotear”.
La política se convierte para algunos en la única profesión posible y los que se meten en ella lo hacen a edades muy tempranas (17,18 a.) sin haber ejercido antes trabajo alguno (a veces sin haber completado los estudios mínimos) lo cual los hace ser capaces de cualquier cosa para no verse en la más completa inanición económica si los dejan fuera de la organización.
Olvidémonos de la época dictatorial (aunque por determinados comportamientos de “algunos” resulte manifiestamente difícil) y centrémonos en la etapa constitucional a lo largo y ancho de toda la geografía y de todos los partidos, con los múltiples aposentos de políticos que existen (Parlamento Europeo, Parlamento Español, Comunidades autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos, Gobiernos varios y no nos olvidemos del tropel de asesores); todo esto significa miles de puestos de trabajo, con magníficos sueldos y jubilaciones superiores a las más altas del resto de los mortales, controlados por la cúpula de los partidos lo que les permite tenerlos “agarrados por el cuello”.
Pero demos un paso más y pongamos encima de la mesa que les permite esa situación: 1- Capacidad de decisión, a veces definitiva, en contrataciones de la Administración con empresas privadas. 2- Capacidad de influencia legislativa que puede beneficiar a los poderosos. 3- Aforamiento a través del cual se pueden escurrir más fácil de la acción de la Justicia. Todas estas capacidades significan, de entrada, PODER y, en muchísimas ocasiones, grandes cantidades de DINERO como contraprestación a los “favores”. Si visualizamos objetivamente, los llamados “viejos partidos”, ya sea en la Administración Central o en las periféricas, están todos inmersos en procedimientos judiciales por corrupción; hoy por hoy con respecto a los nuevos partidos (los emergentes) aun no podemos decir nada pero me temo que cuando tengan el poder suficiente no va a variar mucho su forma de actuar.
Si, por un momento, aparcamos la corrupción y analizamos otras actuaciones nos encontramos con que a quien de verdad protegen es a los poderosos (bancos, eléctricas, gasísticas, petroleras, etc) olvidándose del ciudadano de a pié; los casos más recientes son el rescate bancario, el de las autopistas radiales o el almacén de gas de Tarragona (si los proyectos hubieran triunfado los beneficios habrían sido para las empresas, pero como fracasaron las pérdidas las asumimos todos), y que decir del impuesto al sol y las trabas para colocar paneles solares en las viviendas con lo que evitan disminuir la dependencia energética pero aumentan los ingresos de las eléctricas y la contaminación. A cambio de ello ¿que consiguen?; puestos en los consejos de administración con sueldos no por debajo de 200.000 €.
Y si hablamos de impuestos otro tanto de lo mismo; se les “llena la boca” hablando de bajadas de IRPF ridículas pero nadie habla de los exagerados impuestos indirectos (los más injustos puesto que pagan exactamente igual el que gana mucho que el que gana poco). La verdadera justicia redistributiva se hace con los impuestos directos (pero eso significa tocarles el bolsillo a los poderosos e igual se enfadan).
Hace unos años escuché, en una entrevista, a Pedro Ruiz dibujar un escenario que cada vez veo más real: decía que nos imagináramos un techo totalmente opaco por encima del cual hay unas X que nadie ve, por debajo unas luces encendidas, alrededor de las luces mariposas y en el suelo un rebaño de borregos. Como no eran capaces de interpretarlo lo hizo él: las X son los amos del mundo a los que nadie conoce y deciden todo, las luces son los políticos que actúan al ritmo que marcan las X, las mariposas son los que se aprovechan de las decisiones de los políticos para beneficiarse y el rebaño de borregos somos todos los demás. Me temo que este es el escenario en el que vivimos y creo que no va a mejorar precisamente a no ser que la sociedad (todos a una) se subleve y fuerce el cambio cosa que no se vislumbra, por lo menos, en un horizonte cercano. Hasta aquí nos ha llevado todo ese “ganao” de ineptos e impresentables al que, sin ser conscientes, entre todos hemos elegido “democráticamente”.
No os olvidéis que si vosotros no lucháis por vuestros derechos difícilmente alguien lo va a hacer y mucho menos si ese alguien se encuentra en una posición de confort que no quiere poner en riesgo bajo ningún concepto. Si la pregunta es ¿cómo podemos luchar? Creo que alguna vez he dicho lo que pienso de ese tema: ANALIZANDO, SIENDO RESPONSABLES, RETIRÁNDOLES, EN LAS URNAS, EL PODER QUE PREVIAMENTE LES HEMOS DADO, SALIENDO A LA CALLE Y, SI ES NECESARIO, COMPROMETIÉDONOS PERSONALMENTE EN LUGAR DE DELEGAR; pero sobre todo ¡¡¡NO CONVIRTIÉNDONOS EN “GANAO”!!!.
]]>Vamos a intentar recorrer algunos de los episodios más significativos de los últimos tiempos:
Como ven hay material suficiente para que el espectáculo sea largo, lo que no se puede garantizar es que sea bueno, agradable y que podamos evitar verlo. PENSEMOS, ENTRE TODOS, Y A VER SI ENCONTRAMOS UNA SOLUCION, porque si no vamos a continuar siendo la misma España miserable de siempre en la que el deporte nacional es joder al prójimo incluso por el mero disfrute que eso produce a muchos.
]]>A lo largo de 2013 salió a la luz que responsables políticos del gobierno de Navarra (entre ellos la Presidenta Yolanda Barcina) celebraban en Caja Navarra , en una mañana, hasta 3 juntas simultáneas por las cuales cobraban unos 5000 € cada vez; la cantidad ya percibida por cada uno estaba en torno a unos 50.000-60.000 €. Una vez descubierta esta situación, Yolanda Barcina devolvió el dinero y los juzgados archivaron la denuncia. Siempre me preguntaré ¿habría actuado la Presidenta igual si no se hubiera descubierto?, ¿habrían actuado igual los juzgados si un ciudadano corriente devuelve la cantidad robada cuando le descubren?.
El segundo episodio (de la semana pasada) es la denuncia, por parte de la responsable de recaudación de la Hacienda Foral, de reiteradas presiones, por parte de un miembro del Gobierno de la Sra. Barcina, para conseguir información fiscal sobre antiguos clientes suyos, información que podría ser utilizada a posteriori por dichos clientes para su propio beneficio.
Si estos fueran los únicos episodios descubiertos , durante un año, entre nuestros responsables públicos, nos podríamos considerar afortunados y hasta felicitarlos. Otro tanto se puede decir de la Administración de Justicia, pues si hacemos un pequeño recorrido en el recuerdo nos encontramos con casos tan manifiestos como el de Roldán o Vera, ambos en la calle y, que se sepa, sin devolver el dinero; otros, como Matas, lo intentan vía indulto, cosa que es posible que consigan. Uno que si consiguió el indulto fue Alfredo Sáez, consejero delegado del Santander, a través del gobierno en funciones de Rodriguez Zapatero, y cuando el Tribunal Supremo dijo que esa no era facultad del Gobierno, el ganador de las elecciones (Mariano Rajoy) legisló para darle amparo. El castigo para el Sr. Sáez fue la indemnización de unos 80 millones de € al jubilarse.
Recorreros con un poco de detenimiento todas las Administraciones y será raro que encontréis alguna limpia de esta lacra, cada una en la medida de sus posibilidades y preguntaros hasta donde llega la capacidad del ciudadano para soportar este permanente maltrato y abuso por parte de las personas elegidas ¿en libertad? y en democracia. Una vez hecho esto ,viene la pregunta del millón (en este caso de los millones) ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA EVITARLO?.
Solo me queda deciros que cuando busqué en el diccionario la palabra “corrupto” la define como: dícese de lo que está corrompido y a continuación aparece «Cartago (…) es un imperio de rapiña, que se halla ya corrupto, desmoronándose y acabándose vertiginosamente (Pérez de Ayala)». A la vista de todo lo que estamos viviendo, ¿a que no parece que haya pasado tanto tiempo?.
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