Todo esto viene a cuento por que estoy pasando las vacaciones con mis nietos y la gran pelea diaria viene derivada del uso de la “tablet”; tanto da que se ponga un tope horario o no, siempre es poco y buscan alargarlo por todos los medios a su alcance. Las malas caras, las riñas entre ellos, el no saber jugar, no leer, no pasear etc son la fruta del tiempo: sólo están felices con los cascos puestos, delante de la pantalla y a poder ser en la oscuridad.
Posiblemente me estoy haciendo mayor y voy perdiendo la capacidad de adaptación que requiere la evolución que está “sufriendo” la sociedad, pero si echamos mano de la capacidad de razonamiento que nos aportó la “obsoleta” educación que recibimos en nuestra infancia y adolescencia nos podemos hacer una serie de preguntas y dejarlas en el aire para que se contesten en el futuro.
En estos días de relax han llegado a mis manos unas reflexiones de una investigadora educativa canadiense, CATHERINE L´ECUYER, sobre las que creo vale la pena pensar un rato y sacar conclusiones: dice Catherine que en educación hay que priorizar el descubrimiento y la invención y que “la mejor preparación para el mundo online es el mundo real”, un escenario en el que el rol de los profesores es clave; “Los maestros encienden la curiosidad con pasión, afecto, intuición y sensibilidad. No hay dispositivo electrónico que iguale a eso”. Las principales asociaciones pediátricas ligan la exposición a la pantalla a edades tempranas con adicciones, inatención, disminución del vocabulario, impulsividad, etc.
En 2017 la Asociación Pediátrica Canadiense recomienda que antes de los dos años pantallas cero y entre los dos y los cinco menos de una hora diaria y con contenidos adecuados a la edad del niño, no tanto a nivel contenido si no de ritmo; también se debe saber que estas recomendaciones no son educativas si no de salud pública para preservar la salud neurológica de nuestros hijos. Como frase final de estas recomendaciones una que rompe los mitos tecnológicos más difundidos: NINGÚN ESTUDIO CIENTÍFICO APOYA LA INTRODUCIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS EN LA INFANCIA.
Llegados a este punto, de verdad ¿creéis que estamos yendo por el mejor camino de cara al futuro? Mi sensación es que no; creo que estamos primando la comodidad y que a la menor molestia que nos causa un niño le ponemos delante de los “morros” una pantalla para que lo tranquilice y nos deje en paz, aunque también es cierto, siempre están los que se creen las mentiras que cuentan los interesados en manipular y lo hacen de “buena fé” aunque sea una auténtica barbaridad. ¿Seremos capaces, algún día, de informarnos adecuadamente, sin manipulaciones, y reflexionar para encontrar la forma de avanzar hacia una meta que no sea nuestra auténtica destrucción? LAS DUDAS SON MUY SERIAS.
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Es en los últimos tiempos, quizás derivado de las protestas de los pensionistas o quizás por experiencias vividas, cuando empezamos a ser conscientes de cómo la “sociedad” está trazando una raya roja en el suelo que marca la edad a la que hay prescindir de las personas, justificándolo con frases como “dedícate a hacer cosas acordes con tu edad”; la capacidad, física y mental, de la persona es lo de menos; las posibilidades de hacer y transmitir no importan; el costo que ha pagado la sociedad en su formación ya está ¿amortizado?. Lo único importante es quitarlo del escenario y sustituirlo por una generación más manipulable y esclava de las normas y leyes que se le trasmitan a través del ciberespacio; a mayor juventud mayor adicción a todo lo que signifique internet, redes sociales, etc y mayor posibilidad de ser manipulado.
Es espectáculo ya bien conocido el de múltiples jóvenes, a escasa distancia entre ellos, sin mirarse ni decirse una palabra, que están pendientes únicamente de la pantalla de su teléfono y tecleando a toda velocidad para “comunicarse” con personas a las que no ven y, en muchos casos, ni siquiera conocen; y no es raro encontrarnos con un ciclista, circulando por la acera, manipulando el móvil (suelto de manos) con el riesgo que ello puede suponer, tanto para él como para el resto de peatones. Han conseguido que la inmediatez sea más importante que cualquier otra cosa en su vida y que el hablar mirándose a la cara prácticamente haya desaparecido para ellos.
Todo esto es hasta la actualidad pero ”demos un paso más” y proyectemos nuestra mente hacia el futuro (no más allá de 50 años); ¿qué estará ocurriendo allí?, ¿sería un error pensar que el móvil ha desaparecido?, ¿cuál habrá sido la evolución? Al ritmo que llevamos yo no tengo duda de que el teléfono móvil por supuesto que habrá desaparecido y eso habrá ocurrido como consecuencia de la implantación de “microchips” cerebrales con los cuales el control y la manipulación será mucho mayor. ¿Que eso es imposible? Acordaros del principio de los noventa, cuando estaban empezando los teléfonos móviles (había que llevarlos en maleta y sólo servían para hablar). ¿Alguno de nosotros nos imaginábamos que 25 años más tarde nos íbamos a encontrar donde estamos? Yo estoy dándole un periodo de tiempo doble.
No duden de que los tiros van por ahí aunque nosotros, en este caso, no lleguemos a verlo. ¿Es esa la sociedad que queremos legar a nuestros descendientes?, ¿qué podemos hacer para evitarlo? En primer lugar concienciarnos de que es posible y luego luchar, no para frenar la evolución sino para conseguir que sea positiva para las personas y no dañina. Pero ¿contra quien hay que luchar?; contra los poderosos económicamente que no dudarán en utilizarla para llenarse los bolsillos mucho más de lo que los tienen actualmente. No lo duden LA AVARICIA DE UN GRUPO DE IMPRESENTABLES PUEDE CONVERTIR EN ROBOTS AL RESTO DE LA HUMANIDAD. Ese es el futuro que nos espera si no somos capaces de unirnos y luchar para evitarlo.
Perdón por joderos el día pero, a veces, es importante (yo diría imprescindible) que alguien nos despierte aunque sea de un sopapo.
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