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limitación de mandatos – Cocinando sentido común https://cocinandosentidocomun.com Un blog que analiza situaciones, actitudes y momentos de la vida Sun, 23 Mar 2025 12:06:47 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.8.25 La locura https://cocinandosentidocomun.com/la-locura/ https://cocinandosentidocomun.com/la-locura/#respond Thu, 01 Nov 2018 07:18:45 +0000 http://cocinandosentidocomun.com/?p=447 Y no me refiero precisamente a la enfermedad individual que puede llevar a alguien al manicomio sino al comportamiento general de nuestros políticos que también puede hacer terminar en el manicomio, sólo que en este caso, al conjunto de la sociedad.

En las sociedades modernas existen ciclos económicos que van desde la recesión y la crisis hasta la expansión y la bonanza; el porqué de una u otra es difícil de explicar para el común de los mortales que habitualmente es el que verdaderamente sufre los malos momentos y no tiene capacidad de compensar esos sufrimientos en los buenos. En definitiva, normalmente, cuando se pierde siempre pierde el débil, y cuando se gana siempre gana el fuerte.

En el devenir diario los políticos se comportan siempre, todos de la misma forma, tirando balones fuera; cuando algo va mal siempre es culpa de los demás y cuando algo parece que vale la pena los responsables son ellos. Del mismo modo tienen tal capacidad de mentir (la entrenan desde casi la infancia) que venden cosas que, en ningún momento, son reales; en los últimos tiempos su deporte favorito es decir, de sus oponentes, la primera locura que se le ocurra independientemente de que sea real o no. Llevamos prácticamente toda la legislatura sin actividad legislativa únicamente pendientes de Cataluña, los másters, las conversaciones grabadas por Villarejo, la legitimidad de la moción de censura, etc. y se olvidan de lo que verdaderamente deben hacer y que necesitamos como el respirar; sentarse y no parar hasta conseguir un consenso para una puesta al día de la constitución, una ley de educación para eliminar los déficits de las próximas generaciones, una ley electoral en la que prime lo que quiere la mayoría de los ciudadanos y no su beneficio (limitación de mandatos, listas abiertas, 2ª vuelta, etc), una ley de Partidos que evite sean controlados siempre por los mismos, una eliminación de los aforamientos poniéndonos al día con los países de nuestro entorno, una nueva legislación laboral que termine con la actual y con la precariedad laboral en la que vivimos, etc.

Vamos a poner encima de la mesa solamente algunas de las cosas más manifiestas de su actuación. 1- Con respecto a sus retribuciones y sus privilegios. 2- Con respecto a sus decisiones que repercuten en la vida de los ciudadanos.

1- Difícilmente un ciudadano normal puede disponer de las cantidades que ellos se adjudican como fijo y complementos (rara vez bajan de los 5.000 €/mes y con dos legislaturas es suficiente para que, al llegar la edad de jubilación, cobren la pensión máxima) y eso decidido sólo por ellos y sin que se perciba control alguno sobre su actividad excepto cuando hay una votación importante para ellos que entonces no falta nadie. En cuanto a los privilegios, a parte de poder estar toda su vida, legislatura tras legislatura e institución tras institución, aparcados en el escaño nos encontramos con el AFORAMIENTO; este concepto significa, ni más ni menos, que en donde en la Constitución dice “TODOS LOS ESPAÑOLES SON IGUALES ANTE LA LEY” ellos no entran, pues sólo les puede juzgar el Tribunal Supremo. Pueden vocear una y mil veces que hay que eliminarlo pero cuando se llega al momento de la verdad ninguno está de acuerdo con lo que dicen los otros y se dedican a otra cosa (que tampoco solucionan) y eso lo dejan aparcado.

2- Partiendo de la base de que la oposición no tiene capacidad de maniobra alguna desde el poder la Administración, a la hora de tomar decisiones de calado que tengan repercusiones económicas, siempre piensa en primer lugar como puede afectar ésta a los poderosos y su reacción (por lo menos hasta ahora) olvidándose del ciudadano normal que con su voto les ha llevado hasta donde están; posteriormente ya buscarán una explicación, aunque sea mentira, que la justifique. Pensemos en el tratamiento que, desde la Administración, se ha dado a temas tan sensibles y que afectan tanto al ciudadano como las hipotecas (con los desahucios), los precios de la electricidad, los precios del alquiler (inflados por la especulación), etc. No olvidemos la cadencia del proceso con más repercusión: 1- Las entidades bancarias facilitan alegremente, en la época de la burbuja inmobiliaria, préstamos hipotecarios basados en tasaciones de empresas propias. 2- Cuando llega la crisis y es imposible atender su pago los desahucian pero como el precio de la vivienda ha bajado manifiestamente (no olvidemos que el cálculo del precio inicial lo ha hecho una empresa del propio banco) continúan endeudados, sin casa y teniendo que “ir de alquiler”. 3- Como la digestión de estas propiedades afecta negativamente a sus balances llega el rescate con dinero de todos los ciudadanos. 4- Como última parte de este drama venden los pisos a fondos “buitre” que los utilizan para especular con los alquileres importándoles muy poco que una parte de sus ocupantes queden en la calle por 2ª vez; en este tema bancario no olvidemos la reacción de amenaza cuando el Gobierno Socialista planteó un impuesto y que supuso el olvido total del tema. Si nos vamos a las eléctricas tres cuartos de lo mismo; tenemos la electricidad posiblemente más cara de Europa y subiendo (derivado del sistema de cálculo tolerado por la Administración) y, al igual que en la banca, cuando se les pone de manifiesto, sus directivos salen con declaraciones fuera de tono. Todo esto deriva, en gran parte, de las listas cerradas y la consiguiente disciplina de voto (nadie se atreve a oponerse porque eso supone quedarse fuera de las siguientes listas) cosa que se evitaría con las listas abiertas en las que el ciudadano decide quienes son las personas físicas elegidas y, además, limitaría el poder de la cúpula de los partidos

Si todo lo anterior no es para volverse loco, incluso para tirarse por la ventana (si no recuerdo mal alguien ya lo ha hecho), decidme que más se necesita. Llegados aquí la pregunta obvia es ¿podemos hacer algo para evitarlo?; yo creo que si pero para conseguirlo tenemos que cambiar nuestro concepto actual de democracia (depositar la papeleta cada X años y ya está) y hacer un seguimiento, a lo largo de la legislatura, del cumplimiento de los compromisos contraídos, siendo críticos y no callándose aunque todo eso suponga un esfuerzo y, llegadas las siguientes elecciones, retirándoles la confianza aunque prometan el paraíso: no tenemos garantías de éxito pero, por lo menos, tenemos alguna posibilidad. Hacedme caso, concienciémonos, seamos consecuentes, esforcémonos, convirtámonos en “moscas cojoneras” y POSIBLEMENTE EVITEMOS TERMINAR EN EL MANICOMIO Y CONSIGAMOS UNA SOCIEDAD FUTURA MÁS JUSTA Y SOLIDARIA. Si delegamos en ellos para que lo hagan va a ser imposible por mucho que nos prometan.

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El 20% https://cocinandosentidocomun.com/el-20/ https://cocinandosentidocomun.com/el-20/#respond Mon, 15 Jan 2018 07:48:44 +0000 http://cocinandosentidocomun.com/?p=402 Hace unos días, en esos momentos de relax ante la TV, estaban poniendo la película “Sicario” y, en un momento determinado de la conversación entre dos protagonistas (uno a favor del radicalismo de la intervención policial en el tráfico de droga y otro en contra), escuché una frase que me puso de muestra: “mientras un 20% de la población continúe esnifando y fumando a lo máximo que podemos aspirar es a que haya un orden en el tráfico de drogas”.

Independientemente del grave problema social que significa la droga, tanto desde el punto de vista sanitario como económico y social, con la corrupción como acompañante, a mi me vino a la mente otro porcentaje, quizás más modesto, que tiene una repercusión para la sociedad al menos tan nefasta como éste; el que políticos y partidos cobran para dirigir concesiones de obras públicas al que les paga religiosamente dicha comisión. Y también me sorprende que el razonamiento que utilizan es similar: perseguir al corrupto descubierto y meterlo en la cárcel pero sólo si se consigue quitar los palos que ellos van poniendo en las ruedas de la justicia en procesos que se van alargando hasta, muchas veces, llegar a prescribir.

Si nos entretenemos en recorrer toda la geografía de nuestra querida “piel de toro” (me imagino que en otros países será similar) comunidad a comunidad nos vamos a encontrar, gobierne quien gobierne, con múltiples casos de corrupción, de todas las formas y colores y sea cual sea el partido que detente el poder: no hay duda, a más poder y durante mayor tiempo mayor corrupción.

Llegados a este punto lo lógico sería preguntarse que se está haciendo para evitarlo y quien tiene la responsabilidad de poner en práctica las medidas oportunas. El ciudadano de a pie, pasivo por naturaleza en todo lo que signifique esfuerzo (y hacer un control de los gobernantes a lo largo de la legislatura lo es), solo tiene la posibilidad de protestar y, como mucho, cambiar su voto pero eso, como ya hemos visto, es inútil puesto que todos van subidos en el mismo carro. El que verdaderamente puede solucionar el problema es el responsable político que verdaderamente piense en los intereses de la colectividad y no en los suyos propios.

Cuando en la información de la actualidad aparece la corrupción, y en estos momentos es lo habitual, la primera reacción que se produce es la puesta en marcha del ventilador, echándose en cara unos partidos a otros los correspondientes casos en los que están inmersos y diciendo que los suyos son casos aislados y a título individual; llegados a este punto el PP siempre dice que es el que más ha hecho contra la corrupción porque ha desarrollado leyes para perseguir a los corruptos.

Lo verdaderamente cierto es que en el momento actual se están instruyendo y juzgando casos de corrupción, que llevan más de 10 años desde que se iniciaron y, con los recursos a los que tienen derecho, no vislumbra el final antes de otros 10.

Puestos a buscar soluciones yo creo que por el camino punitivo no está la solución aunque sea necesario (siempre nos creemos los más listos y que nunca nos van a coger); mientras alguien tenga acceso a apropiarse de algo, con mucho poder y durante mucho tiempo, no hay duda que lo hará en el 99% de los casos. Si a ello añadimos los privilegios como el aforamiento, que dificulta la acción judicial, y la sensación de impunidad con la que se mueven, ya tenemos la tormenta perfecta.

Hace años, en una tertulia radiofónica a la que asistía, cuando tratábamos un tema y el presentador me tenía que dar la palabra lo hacía diciendo “ahora vendrá Salvador y dirá que hay que ir al principio”; y ahí esta la madre del cordero porque si algo lo empezamos mal difícilmente lo vamos a terminar bien, pero ¿dónde está el principio?.

EL PRINCIPIO: yo creo que, como en todos los órdenes de la vida, en la EDUCACIÓN, haciendo convivir a los ciudadanos desde la infancia con el respeto, la solidaridad, la ética y trasmitiendo que triunfar en la vida no es acumular dinero y dinero (ya hace 2000 años decía Plutarco que “la avaricia es el único vicio que lucha por no satisfacerse”). El gran problema que tenemos en este punto es que a los partidos políticos solo le interesa inmediatez con los votos que les den el poder y legislan para adoctrinar y no les interesa la Arcadia feliz y maravillosa dentro de 50 años (en esto, en violencia de género, etc.).

Hay otro concepto que yo creo primordial: cuando alguien esta en un cargo con mucho poder y durante mucho tiempo la sensación de patrimonialidad es tal que tiende a actuar como si realmente fuera suyo y la posibilidad de desmanes crece exponencialmente. Pero ¿cuál podría ser la solución en este punto?; obviamente LA LIMITACIÓN DE MANDATOS (nunca más allá de 8 años incluso en la organización interna de los partidos), la transparencia de los cargos públicos desde el punto de vista económico, la desaparición de los paraísos fiscales existentes y de las famosas puertas giratorias como pago de favores y tantas y tantas cosas que enmascaran la corrupción. El problema es que quien tiene que ponerlo en marcha no lo va a hacer porque no le interesa y a los “pobres ciudadanos” que se esfuerzan en visualizarlo no le queda mas que el derecho al pataleo.

De todas formas me gustaría recordaros algo: si TODOS LOS CIUDADANOS nos concienciáramos, como dueños de la democracia que somos, y nos esforzáramos siendo consecuentes con la responsabilidad que ello significa no tengo ninguna duda de que éste y otros muchos problemas se solucionarían. Dicho esto tampoco tengo ninguna duda de que por OMISIÓN también tenemos una parte de RESPONSABILIDAD en los muchos atropellos que se producen en la sociedad.

Creo que el mejor consejo que se le puede dar a un ciudadano que va a votar (con todo mi respeto hacia él) es que a la hora de elegir la papeleta valore el recorrido vital de las personas que aparecen en ella y no lo guapos que son, lo bien que hablan o que le pasan la mano por el lomo. Si verdaderamente actuáramos así conseguiríamos una democracia mucho más avanzada que la que tenemos. GRACIAS POR AGUANTARME Y QUE EL AÑO AGUANTE SIN ESTROPEARSE.

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