Zoé está tremendamente cariñosa, sobre todo conmigo, se abraza a mi y dice, en broma, que no le doy cariño y le pego; Noah sigue el mismo camino de responsabilidad y pregunta muchas cosas, incluso dice que quiere hacer medicina y ser cirujano; a Roque lo encuentro muy introvertido y no consigo averiguar el motivo, pero sigue teniendo sus arranques cariñosos. En definitiva lo que ocurre es que se están haciendo mayores y como nosotros los vemos de año en año nos llama más la atención y nos sorprende, por supuesto que favorablemente.
En cuanto a la evolución del conjunto de la sociedad, con o sin pandemia, hoy no necesito una película que me estimule, puesto que es muy manifiesta y visible tanto en las llamadas personas normales como en las elegidas, por estas, para que gestionen y dirijan el bienestar de la totalidad de sus miembros.
En cuanto a las personas normales se observa una deriva manifiestamente egoísta que se ha puesto mucho más de manifiesto con la llegada de la pandemia. En ella todos, o casi todos, alegan que hay que respetar sus derechos constitucionales, pero siempre los suyos; cuando esos derechos entran en conflicto con los de los demás estos no tienen la más mínima importancia, priorizando sin ningún problema en derecho a divertirse sobre el derecho a la vida (si los que van a divertirse son ellos, por supuesto). Incluso muchos padres justifican los “botellones” y reuniones masivas de sus hijos alegando que los pobres llevan más de un año sin divertirse. Recordaréis que al comienzo de la pandemia las manifestaciones de futuro eran que saldríamos de ella siendo mejores personas. Yo nunca me lo he creído; y ¿vosotros?, ¿de verdad os lo creéis a estas alturas? No olvidemos nunca que la mayoría de la sociedad piensa sistemáticamente en el YO y sólo una minoría piensa en NOSOTROS como colectividad. Y eso ha sido y va a continuar siendo siempre así.
Si nos fijamos en los representantes políticos, las expectativas no son precisamente mejores; yo me atrevería a inclinarme por todo lo contrario, y eso que son personas teóricamente más formadas. Siguen, como siempre, considerando al contrincante político como el enemigo y, en lugar de centrarse en resolver entre todos los problemas de la sociedad que los ha elegido, arremeten unos contra otros sin solucionar nada; si nos fijamos un poco veremos que es la misma forma de actuar, tanto si se trata de temas habituales como en los intentos de solucionar la pandemia. Realmente lo único que les importa es acceder al poder un el puesto más alto posible; cuando llegan las campañas electorales venden humo y cuando llegan al poder todo se lo lleva el viento. Ninguna de las propuestas que hace el partido en el gobierno (sea del signo que sea) tiene validez alguna para el que está en la oposición y arremete contra él incluso con mentiras; el diálogo y la negociación parece que han desaparecido del diccionario y así poco lejos podemos llegar. Una forma de confirmar estas actuaciones es fijarnos en la estadística europea de pobreza infantil donde España se encuentra anteúltima (sólo por delante de Rumanía) con un porcentaje del 27% y, dentro de ella, Extremadura con más del 50% (una cifra, esta, parecida a la existente cuando Alberti, en los años 30, publicó “Los niños de Extremadura”). Como podréis entender fácilmente esta pobreza lleva a una formación deficiente (derivada fundamentalmente de la necesidad de dejar los estudios para empezar a trabajar a edades tempranas y así conseguir la supervivencia de la familia) y este déficit a más pobreza. Y, en todos estos años de ¿democracia?, ¿qué han hecho los políticos para solucionarlo?. Yo os lo diré; en los más o menos 40 a. siete leyes de Educación (casi una por legislatura) y ninguna de ellas negociada y pactada por todo el arco parlamentario como se hizo con la Constitución. Simplemente se han limitado a sustituir la diseñada por su opositor por la que les interesa a ellos y todo para manipular la formación de las nuevas generaciones en el sentido que más les favorezca.
Nos queda un tercer tema que también ha tenido tratamiento informativo a lo largo de este tiempo y que está manifiestamente en conexión con los dos anteriores: lo relacionado con la Monarquía, de actualidad gracias a la entrevista concedida por el Rey Emérito a Carlos Herrera. En primer lugar quiero dejar claro mi respeto tanto a los que están a favor como a los que están en contra de la Institución puesto que es su derecho, pero, desde ese mismo derecho y sin entrar en su legitimidad, voy a dar mi opinión sobre el pasado y su articulación legal, siempre pensando en el funcionamiento futuro. Yo creo que lo primero que tenemos que poner encima de la mesa es el artículo de la Constitución que dice: “Todos (se supone que los españoles) somos iguales ante la ley” y partiendo de ahí, siendo el Rey y los parlamentarios ciudadanos españoles, ¿a qué viene entonces la inviolabilidad del Rey y el aforamiento de los parlamentarios?, ¿no vivimos en una democracia en la que no puede haber persecución por el pensamiento y las actuaciones políticas dentro de la constitución?, ¿no es cierto que el Rey es una mera figura representativa sin capacidad de decisión política alguna?, ¿no estamos protegiendo posibles actuaciones delictivas a título personal similares a las presuntas del Emérito Juan Carlos y algún político?, ¿por qué protegemos actuaciones de ese tipo y las defendemos en los medios de comunicación?, ¿por qué, a la vista de la situación, el Rey Felipe no ha renunciado a la inviolabilidad, pidiendo una nueva regulación, para evitar, a futuro, situaciones como la de su padre?; ¿alguien piensa que me estoy pasando al pedir la desaparición de la ley de inmunidad y adaptar la de aforamiento a la normalidad del resto de los países europeos?
Perdonad el haberos fastidiado el día o las vacaciones pero a ver si recordando todas estas cosas conseguimos que los ciudadanos se conciencien y, así, cambiamos poco a poco el rumbo, y el futuro se nos presenta un poco mejor para la colectividad. ¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!
]]>Abuelos-nietos, relación alegre, profunda y gratificante; ellos llegan en una etapa de la vida en la que aportan alegría, ilusión y dinamismo (en definitiva nos trasladan a una época que ya creíamos perdida) y nosotros les dedicamos lo mejor de nuestra experiencia y tolerancia, le damos la pausa y el enfoque tranquilo que necesitan. Los abuelos son fundamentales en el desarrollo inicial de los nietos y éstos completan el ciclo vital de los primeros.
Si analizamos con una mínima atención la evolución a lo largo de la vida nos daremos cuenta que los hijos llegan en una etapa de esta (cada vez más tardía por cierto) en la que tenemos 2 capacidades imprescindibles, la física para poder soportar el esfuerzo que significa su crianza y la económica para poder soportar los costos, pero ello implica que la dedicación a ellos sea más acelerada porque el tiempo es limitado y se pierde, en gran medida, el aprendizaje de la reflexión necesaria antes de las decisiones; ahí entran en acción los abuelos con el tiempo necesario para hablar y razonar con lógica (también para conceder caprichos que evitan frustraciones y ser cómplices de pequeños secretos, sin importancia en el contexto general pero, fundamentales en el desarrollo de los niños).
En los últimos tiempos la relación de muchos abuelos con sus nietos se ha transformado en la de un mero canguro que se limita a llevarlos al colegio, recogerlos y ponerles la comida; todo ello viene derivado de la conciliación familiar-laboral y la modificación de horarios de los padres que les impide poder realizarlo ellos por lo que tienen que delegar y los abuelos se convierten en padres de sustitución con la consiguiente pérdida de libertad y deterioro de la relación gratificante descrita anteriormente.
Llegados a este punto pienso que sería interesante que todos nos preguntáramos como puede repercutir, a futuro, en la evolución de la sociedad estas formas de vida actuales. Creo que estamos delegando y eliminando muchas responsabilidades de la educación de nuestros hijos en los abuelos (labores de padres en estos y labores de estos desaparecidas) y lo que es más peligroso dejando sin un filtro adecuado la influencia externa que llega a través de internet y todo el resto de medios de comunicación actuales y futuros, imprescindibles en el desarrollo pero tremendamente peligrosos si carecen de ese mínimo control. La dependencia que generan en nuestros jóvenes se puede equiparar a la de las drogas más peligrosas del mercado.
Estamos asumiendo, también desde las instituciones, todos estos logros con sus virtudes y sus defectos y no nos planteamos potenciar las primeras y evitar los últimos porque significa un mayor esfuerzo de los adultos o, lo que es mucho más peligroso, porque hay un beneficio económico por medio. Pediría una pausa y un análisis profundo para posteriormente actuar en consecuencia; en el momento actual, no sé cómo se podría pero seguro que de una reflexión, tranquila y no contaminada, de expertos surgen pautas de actuación que eviten, a futuro daños irreparables. SEGURO QUE LA RECUPERACION DE LA FUNCION PRIMITIVA DE LOS ABUELOS PUEDE SER IMPORTANTE.
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