Todo esto viene a cuento, en este momento, derivado del control al Gobierno en el Senado este fin de semana en el que, como es fácil de suponer, el PP por boca de su portavoz, el Sr. Maroto, arremetió con toda su artillería (real o ficticia) contra el Presidente Sánchez. Llegados a este punto a mí me gustaría hacer un serie de consideraciones para intentar trasmitir como entiendo yo la democracia.
Vamos a empezar por ir al RAE en cuya 3ª acepción de DEMOCRACIA aparece “Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”; esto, según mi humilde entender, quiere decir que la forma de ejercer ese poder por parte de los representantes elegidos debe acercarse lo más posible a las necesidades de toda esa sociedad, intentando respetar la ÉTICA por encima de todo y entendiendo que, en función del número de personas que te apoyen y apoyen a tus contrincantes, la influencia de tus criterios, en la toma de decisiones, será mayor o menor y teniendo muy claro que no es legítimo bloquear indefinidamente decisiones porque te beneficien a ti personalmente o a las ideas tu partido cuando la representación otorgada por los ciudadanos no habla en ese sentido.
Los dos temas conflictivos sobre los que quiero hablar con las bases de esta reflexión son: 1- El bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial por parte del Partido Popular y 2- El acceso del Sr. Maroto al Senado en las últimas elecciones.
A pesar de esto ambos suben a sus respectivas tribunas criticando a sus contrincantes como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta y el resto no fueran dignos de la representatividad que ostentan. ¿Entendéis ahora el por qué del título de este escrito? Pero el gran problema no está en estos dos casos si no en que, antes o después, por una cosa u otra, toda la clase política termina con comportamientos que, al menos, se pueden considerar de dudosa legalidad; ellos lo hacen y si, luego, alguien denuncia tienen preparada una explicación que normalmente sólo se la creen los que les votan asiduamente y si hay una investigación judicial entra en funcionamiento su capacidad de manipulación para que no llegue a ninguna parte. ¿NO OS PARECE QUE ESTO CABREA MUCHO Y CREA MUCHA IMPOTENCIA?, pero ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA EVITARLO APARTE DE VOTAR TODOS EN BLANCO?
]]>La cuarta acepción del RAE para la palabra NACIMIENTO es: Principio de algo o tiempo en que empieza.
Todo lo anterior viene a cuento por los acontecimientos políticos que nos ha tocado soportar a lo largo del segundo semestre de este casi agotado 2018. Con la moción de censura desapareció Mariano Rajoy y le sustituyó Pablo Casado. Con las elecciones de Andalucía debutó en la arena institucional Vox. Estarán de acuerdo conmigo en que el “detrás vendrá quien bueno me hará” da totalmente en el clavo.
No se si estarán de acuerdo conmigo pero yo llevo un tiempo viendo que la política, derivado de la actuación de los nuevos políticos, se está convirtiendo en un auténtico lodazal; sólo piensan en qué les puede favorecer electoralmente y si tienen que mentir lo hacen con una caradura que asusta. Hacen afirmaciones sin ningún tipo de razonamiento que las sustente con total naturalidad, acusan al contrincante de todas las barbaridades que se les ocurre y el enfrentamiento está garantizado permanentemente.
Vamos a intentar analizar, aunque sea someramente, los dos últimos “NACIMIENTOS” que hemos tenido en la política española: 1- Pablo Casado. 2- Vox.
Vista y analizada con mimo la situación parece que sólo queda un remedio con alguna posibilidad de éxito: CONCIENCIARNOS QUE SÓLO NOSOTROS, CON NUESTRO VOTO, SOMOS LOS QUE PODEMOS EVITAR LA CATÁSTROFE. ¡¡¡ÁNIMO Y A POR ELLOS!!!.
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