Ha habido tanto movimiento, y tan intenso, en nuestra sociedad que he tenido olvidada, durante más tiempo del que debiera, esta sección.
Si os entretenéis en leer las tres publicaciones anteriores veréis que en todas nos estamos dirigiendo a la persona individual. Rudyard Kipling nos invitaba a hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre reyes y no cambiar; Phil Bosmans nos preguntaba por qué perdemos el tiempo en una búsqueda alucinada de dinero y poder; Víctor Hugo nos pedía que pensáramos que estamos rodeados de seres oprimidos y que todos los días pusiéramos encima de la mesa un poco de dinero y nos preguntáramos ¿quién es el dueño de quién?.
Hoy vamos a dar un paso más y vamos a usar palabras salidas de lo más profundo de Rafael Alberti para seguir preguntándonos cosas, pero no ya a título individual si no colectivo y no sobre el momento de publicación (1935) si no trasladándolo a la actualidad. Se trata de una pequeña poesía de denuncia muy adelantada a su época y que sólo puede ser escrita en aquel momento por una persona tan comprometida como Alberti. Ahí va mi homenaje a él. Espero que haga pensar y que la disfrutáis todos.
LOS NIÑOS DE EXTREMADURA
Los niños de Extremadura
van descalzos.
¿Quién les robó los zapatos?
Les hiere el calor y el frío.
¿Quién les rompió los vestidos?
La lluvia
les moja el sueño y la cama.
¿Quién les derribó la casa?
No saben
los nombres de las estrellas.
¿Quién les cerró las escuelas?
Los niños de Extremadura
son serios.
¿Quién fue el ladrón de sus juegos?
]]>En la 1ª entrada de esta sección Rudyard Kipling nos transmitía magníficamente como tenemos que ser para llegar a lo que él entendía como perfección. Víctor Hugo plasma en este poema los deseos de un amigo, no sólo a otro amigo si no a toda la humanidad.
Leedlo con tranquilidad todas las veces que estiméis oportuno y pensad lo que sería este mundo si verdaderamente todos estuviéramos dispuestos a practicarlo con sinceridad y, yendo más lejos, ayudando a que se cumpla:
TE DESEO
Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de
olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso
malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que
por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea
justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los
que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con
los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que
haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado
deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es
necesario dejar que influyan en nosotros.
Te deseo de paso que estés triste, no todo el año,
sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean,
seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto
matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más
minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es
necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y
digas:
«Esto es mío», sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno, puedas llorar sin
lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena
mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando estén
exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para
recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
VICTOR HUGO
]]>
Posiblemente lo más adecuado para esta situación sea un poema de Phil Bosmans (sacerdote holandés que dedica su vida a ayudar a los necesitados) y que yo lo interpreto como un canto a la vida, algo muy necesario en los momentos actuales.
“Hola», amigo mío
Encuentra tiempo para ser feliz.
Sobre la tierra tu eres
un milagro andante
Eres único, irrepetible,
Insustituible. ¿Lo sabes?
¿Por qué no estás satisfecho?
¿Por qué no eres feliz?
¿Por qué no te admiras de ti mismo
y de los que te rodean?
¿Encuentras tan normal, tan trivial
vivir, poder vivir,
tener ocasión de cantar
y bailar, de ser feliz?
Entonces. ¿Por qué pierdes el tiempo
En una búsqueda alucinada
De dinero y bienestar?
¿Por qué te preocupas tanto
por las cosas de mañana
y de pasado mañana?
¿Por qué te aburres,
te encierras.
Te anegas en un placer insensato
Y duermes mientras brilla el sol?
¡Encuentra tiempo para ser feliz!
¡El tiempo no es
una autopista entre la cuna
y la tumba, sino un espacio
para crecer bajo el sol!
¡Vivir hoy! ¡Estar tranquilo hoy!
¡Ser feliz hoy!
Libera tu corazón.
No hagas depender
la alegría de vivir
y la paz interior
de una serie de nimiedades.
Este poema pertenece a un pequeño libro editado por Círculo de Lectores y se titula “LA ALEGRÍA DE VIVIR”. Su lectura es altamente recomendable. ¡Disfrutadlo!.
]]>La citada costumbre era felicitar la Navidad con un poema a través del cual se puedan decir cosas y ahora quiero retomar esta vieja costumbre, periódicamente, en este medio. Espero que, aparte de decir cosas, sirva para estimular la lectura de la poesía.
Para esta 1ª entrega he elegido el mismo poema con el que inicié la anterior etapa el “SI” de Rudyard Kipling. No haré ningún comentario sobre él pues prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones; simplemente diré que, aunque haya muchas traducciones, en todas ellas resulta maravilloso.
Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduria…
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…
Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice «!Continuad!».
Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.