Todo esto viene a cuento, en este momento, derivado del control al Gobierno en el Senado este fin de semana en el que, como es fácil de suponer, el PP por boca de su portavoz, el Sr. Maroto, arremetió con toda su artillería (real o ficticia) contra el Presidente Sánchez. Llegados a este punto a mí me gustaría hacer un serie de consideraciones para intentar trasmitir como entiendo yo la democracia.
Vamos a empezar por ir al RAE en cuya 3ª acepción de DEMOCRACIA aparece “Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”; esto, según mi humilde entender, quiere decir que la forma de ejercer ese poder por parte de los representantes elegidos debe acercarse lo más posible a las necesidades de toda esa sociedad, intentando respetar la ÉTICA por encima de todo y entendiendo que, en función del número de personas que te apoyen y apoyen a tus contrincantes, la influencia de tus criterios, en la toma de decisiones, será mayor o menor y teniendo muy claro que no es legítimo bloquear indefinidamente decisiones porque te beneficien a ti personalmente o a las ideas tu partido cuando la representación otorgada por los ciudadanos no habla en ese sentido.
Los dos temas conflictivos sobre los que quiero hablar con las bases de esta reflexión son: 1- El bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial por parte del Partido Popular y 2- El acceso del Sr. Maroto al Senado en las últimas elecciones.
A pesar de esto ambos suben a sus respectivas tribunas criticando a sus contrincantes como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta y el resto no fueran dignos de la representatividad que ostentan. ¿Entendéis ahora el por qué del título de este escrito? Pero el gran problema no está en estos dos casos si no en que, antes o después, por una cosa u otra, toda la clase política termina con comportamientos que, al menos, se pueden considerar de dudosa legalidad; ellos lo hacen y si, luego, alguien denuncia tienen preparada una explicación que normalmente sólo se la creen los que les votan asiduamente y si hay una investigación judicial entra en funcionamiento su capacidad de manipulación para que no llegue a ninguna parte. ¿NO OS PARECE QUE ESTO CABREA MUCHO Y CREA MUCHA IMPOTENCIA?, pero ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA EVITARLO APARTE DE VOTAR TODOS EN BLANCO?
]]>Tuvimos un año con Gobierno en funciones, sin poder tomar decisiones de verdad positivas, se habló de pactos para conseguir la investidura con modificaciones legislativas que nos podrían permitir dar un paso adelante y una vez que el atasco se soluciona, nos olvidamos de todo; en todos los partidos ocurre lo mismo, lo verdaderamente importante es defender con uñas y dientes su puesto de privilegio dentro de la estructura del partido y establecer una política de comunicación que justifique todo.
Todas las esperanzas generadas en la interinidad, en temas tan importantes como la ley electoral, corrupción, limitación de mandatos, ley de educación, reforma constitucional, etc. se ha desvanecido como la niebla en un día de sol; en cuanto han empezado los congresos en los que se decide la cúpula de cada partido y, por lo tanto, el reparto de poder; todo lo demás no cuenta (aunque nos cuenten maravillas) y luchan por ello, unos a escondidas y no sé cómo (Ciudadanos y PP) y otros a plena luz del día a navajazo limpio (Podemos y PSOE), pero todos con el mismo resultado.
Conociendo la forma de actuar de Mariano Rajoy no nos debe sorprender que, una vez aposentado y seguro en la presidencia, empiece a recular, diga que lo que funciona (según su forma de ver el funcionamiento) no se debe tocar, ningunee los pactos previamente establecidos con Ciudadanos (podían no ser una maravilla pero si eran un comienzo), establezca como bondad la acumulación de cargos, etc. Lo que verdaderamente sorprende es la actitud “servil” del resto de los partidos callándose como muertos en todo lo que se refiere a iniciativas que puedan mejorar la vida a los que más lo necesitan.
En los tres últimos meses, coincidiendo con que no ha hecho viento, no ha llovido, ha subido el petróleo y las centrales nucleares francesas estaban cerradas, todo ello responsable, según el Ministro Sr. Nadal, de la tremenda subida de la luz, yo no he oído ni visto a ningún partido presentar una iniciativa coherente para facilitarle llegar a fin de mes a las personas que ya sin esa subida tienen tremendas dificultades; nadie habla de la tremenda carga impositiva que soporta, de los peajes, de que es un mercado cautivo en el que el proveedor lo tiene muy fácil cortando el suministro y provocando que en lo que llevamos de año hayan muerto el doble de personas que en el mismo periodo del año pasado. Y eso, señores, hay que pararlo aunque, a veces, para conseguirlo haya que disminuir un poco los ingresos de los impuestos y la cuenta de resultados de las grandes compañías (que por cierto ya tienen unos balances similares a los de antes de la crisis mientras que la masa salarial bruta ha disminuido mucho desde entonces).
En el XL Semanal del domingo pasado aparece un artículo que hace temblar las piernas: habla de cómo en el estado islámico se manipula a los niños para hacer de ellos los terroristas fanáticos del futuro y a mí, cuando lo leí, me vinieron a la memoria la multitud de leyes de educación que hemos tenido en los últimos 40 años (¿7?), y me pregunto ¿no se estará intentando adoctrinar a las próximas generaciones?. ¿Sería tan difícil pactar entre todo el parlamento una ley que garantice a las siguientes generaciones una formación en y para el respeto y la libertad y que sólo pudiera ser modificada con un consenso similar?.
Ultimamente parece que la única esperanza que queda al ciudadano de a pie es la Judicatura con sus sentencias (casualidad éstos no han sido elegidos democráticamente) y posiblemente haya que explorar ese camino en busca de mejores resultados.
A pesar de todo, continúo siendo optimista y creyendo que hay más buena gente que «cabrones», lo que pasa es que estos últimos se hacen ver mucho. Gracias por aguantarme y buen día.
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