Para mí es como un ritual todos los años, cuando llegan las vacaciones, hacia las doce de la noche, antes de acostarme, el baño en la piscina de casa es inevitable para recuperar una temperatura corporal que me permita descansar durante la noche. Poco a poco ese hábito nacido para el confort nocturno ha ido evolucionando y, dentro del agua, sintiéndola en contacto directo con todo mi cuerpo, en el silencio y la semioscuridad de la noche, viendo las estrellas (habitualmente en las ciudades no se ven por el exceso de luz) y, cuando hay luna llena, iluminado por ella te encuentras bien, te das cuenta que, aunque en una cantidad mínima, formas parte de la inmensidad maravillosa que es el Universo; percibes que, en esa inmensidad, no eres nada y, a la vez, que sin ti no sería lo mismo y que cualquier acción positiva tuya, desde esa miniatura que eres, puede desencadenar una sucesión de acontecimientos que haga cambiar el futuro (efecto mariposa). Esos diez minutos sin aparente importancia consiguen que el descanso posterior sea más equilibrado y hace inevitable repetirlo en días sucesivos.
Hasta ahora hemos hablado del nudismo físico pero yo creo que existe otro todavía más importante para la persona aunque más difícil de llevar a cabo y que, aunque parezca imposible, puede practicarse en todos los momentos de nuestra vida, sea ante una multitud o ante uno mismo: el nudismo mental, el ser transparente, el manifestarnos tal como somos y pensamos en nuestra relación con los demás y con nosotros mismos; este tipo de nudismo es mucho menos frecuente que lo que a todos nos gustaría.
En nuestra vida de todos los días, en nuestra relación con los demás e, incluso, con nosotros mismos, nos envolvemos en tal cantidad de vestimenta que no tiene nada que ver con lo que realmente somos que nos convertimos en irreconocibles y, lo que es peor, buscamos justificaciones para convencernos a nosotros mismos y a los demás de que están ante una persona totalmente distinta a la real. Lo más grave de esta actuación está en que toda la parafernalia se realiza en la creencia de que es beneficiosa para uno mismo, porque la persona transparente es más vulnerable puesto que los demás la conocen y saben por donde atacarla: en definitiva es la institucionalización del engaño.
Yo creo que si somos capaces de ir por la vida “desnudos”, manifestándonos tal cual somos pero con criterios sólidos, mirando a la gente a la cara (con una mirada limpia), defendiendo nuestra posición pero admitiendo los razonamientos de los demás y asumiendo las conclusiones del debate, estamos haciendo la mayor aportación posible a la humanidad: NO TENGAMOS MIEDO A DESNUDARNOS.
]]>Con el paso de los años te vas dando cuenta que el concepto amigo va cambiando y el círculo de estos va disminuyendo y el número al que calificas de tal queda reducido a no más de media docena. Yo me considero un privilegiado porque me muevo en esa cifra de personas en manos de las cuales pondría mi vida y la de los míos sin miedo a que la dilapidaran.
Hoy quiero rendir un homenaje a uno de ellos que me ha acompañado a lo largo de los últimos 40 años aportando, tanto en lo humano como en lo profesional, un caudal de experiencias y sentimientos que solo la perspectiva del tiempo te permite valorar. Él creyó en mi recién salido de la Universidad y me facilitó el desarrollo profesional, estuvo a mi lado y me apoyó en todos los proyectos en los que se lo pedí, supo entender los momentos difíciles en los que las decisiones eran traumáticas y continuó siendo mi amigo; como en toda relación han existido momentos de tensión pero, gracias a su tolerancia, han hecho que la relación sea más sólida. En estos momentos mi amigo está jubilado (es 10 años mayor que yo), en el último año ha pasado momentos de salud difíciles y, ahora ya superados, vuelve a ser un disfrute sentarte con él, los martes a mediodía, delante de un café, no para recordar el pasado sino para hablar del futuro y hacer una crítica de los que nosotros creemos malos funcionamientos de la sociedad e intentar aportar ideas.
GRACIAS PRIMITIVO POR TODO. SER TU AMIGO ES UN HONOR.
SIEMPRE TE QUERRE.
]]>Me refiero a las manifestaciones verbales y las actuaciones posteriores en referencia a los inmigrantes muertos en las proximidades de la isla italiana de Lampedusa. Todos se han rasgado las vestiduras por la desgracia, han manifestado su pesar por las víctimas y se han propuesto que eso no vuelva a ocurrir. El problema surge con la solución que quieren aplicar: blindar nuestro querido Mare Nostrun para detectarlos, antes de que naufraguen y se ahoguen, y por supuesto repatriarlos lo antes posible y luego que se mueran de hambre en su país de origen lejos de nuestra vista, como lo han estado haciendo durante años, sin que hieran nuestra sensibilidad. En ningún momento he oído una frase en referencia al motivo de esa inmigración salvaje a la que se ven obligados en múltiples países.
Todo esto me ha traído a la mente el recuerdo de un artículo de Arturo Pérez Reverte (LOS AMOS DEL MUNDO, 1988) en referencia a los tiburones de las finanzas y que cuadra perfectamente en esta situación.
A lo largo de más de 100 años, las grandes compañías occidentales (Europa y EEUU) se dedican sistemáticamente a esquilmar de sus recursos a los países del mal llamado tercer mundo (léase básicamente Africa) en beneficio propio, colocando dictadores salvajes que los esclavizan y hacen morir de hambre. Durante muchos años, al no tener información del exterior, no conocían otra cosa que su entorno próximo y asumían su destino, pero actualmente pueden ver como se vive en Europa y es lógico que no se resignen al destino que les hemos deparado. Nunca podremos evitar, por muchas murallas y muy altas que pongamos, que intenten vivir su vida con dignidad, las saltarán aunque sea sobre los cadáveres de sus compañeros. Solo si permitimos que sus países se desarrollen en justicia y libertad en base a que los beneficios de sus materias primas vayan básicamente a ellos y no a las grandes compañías occidentales (TAMBIEN AMOS DEL MUNDO) conseguiremos lo que yo creo es un anhelo primario de toda persona: desarrollarse, ser feliz y morir en su propia tierra
]]>Este año mi amigo estaba disgustado porque, a pesar de tener con al resto de sus hijos con sus correspondientes parejas, le faltaba el mayor por motivos laborales de última hora y, ante su preocupación, yo le comente que éramos unos privilegiados puesto que en ambos casos, a pesar de la edad (ninguno por debajo de los 22 a.) esperan con ilusión ese momento para disfrutarlo con nosotros y, lo que es más importante, se lo transmiten a las personas que quieren.
Una vez analizada la situación con perspectiva, me ha llevado a reflexionar sobre lo que significa la familia tanto en las distintas zonas geográficas y culturales como en los distintos momentos, más o menos difíciles, que obligatoriamente nos toca vivir.
No soy ningún experto en el tema pero de la información que procuro recibir en los países anglosajones y nórdicos los hijos, llegada una edad de más o menos 16 a., abandonan el domicilio paterno y se van a vivir con amigos de su edad. No voy a entrar en si esta costumbre los hace, a futuro, más responsables y emprendedores al no estar bajo la tutela de sus padres (es posible) pero de lo que si que estoy seguro es de que pierden un caudal afectivo impresionante y difícilmente recuperable a posteriori. Creo que esas costumbres nos llevan hacia sociedades más estructuradas en las que el cariño y el afecto cada vez están menos presentes. A mi eso me preocupa porque no me gustaría nada que mis nietos o biznietos vivieran en una sociedad similar a la de “Un mundo feliz” aunque, por desconocimiento, no fueran capaces de percibir lo que eso significa.
¿Qué habría sido, en nuestro país, de los cientos de miles de matrimonios con hijos que se han quedado sin trabajo y le han quitado su casa si no existiera ese sentido familiar y sus padres no los hubieran vuelto a acoger en la suya y los hubieran mantenido con su pensión?
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Desgraciadamente este tipo de barbaridades no son patrimonio del mundo islámico, habitan en todo el mundo y en nuestra sociedad mantiene un índice de incidencia que no disminuye con el paso de los años a pesar de los múltiples “intentos” institucionales para erradicarlas.
Todo esto me ha llevado a contaros una historia REAL sobre respeto y feminismo del auténtico:
Erase una vez en un pueblo de la Castilla profunda, aislada de la evolución y rural del 1º tercio del siglo pasado:
Allí vivía una familia, holgada económicamente, con tres hijas. La más pequeña de las tres tenía a la sazón 13 años y era intelectualmente espabilada por lo que el maestro se dirigió al padre para ponérselo de manifiesto y recomendarle que la llevara a estudiar, al menos, magisterio. La respuesta del padre fue, tajante, de que la mujer su sitio lo tenía en la cocina.
La reacción de aquella niña fue hacerse la promesa de que nunca a un hijo suyo le pasaría eso y planificó toda su vida en base a esa idea. Se casó, en contra de los deseos de sus padres, con un hombre de menor capacidad económica pero con un alto concepto del respeto lo que le hizo asumir su proyecto. Tuvieron un solo hijo (aquí tenemos la laguna de si fue casual o hubo planificación familiar; yo me inclino por la última) y, cuando llegó a los 10-11 años, emigraron a la ciudad para poder desarrollar la 2ª parte de su plan. Como podéis suponer la historia tuvo final feliz, y los 2 murieron, con 4 meses de diferencia, después de 57 maravillosos, trabajados y felices años juntos.
Posiblemente muchos ya habéis adivinado quienes son los protagonistas de la historia: MIS PADRES y era un disfrute verlos, poco tiempo antes de morir, cogidos de la mano cuando salían a la calle.
Ahora entenderéis que piense (y de donde procede este pensamiento) que la violencia degrada a la persona, y si es de hombre contra mujer, aprovechándose de la mayor fuerza física, del miedo y de la permisividad social ya no me atrevería a cuantificar esa degradación.
También creo que la eliminación de esa lacra sólo se puede conseguir en base a una educación, en respeto, desde la infancia en el ambiente familiar. Si el niño vive en el respeto eso le impregnará y a lo largo de toda su vida será respetuoso. Si no es así por mucho que se legisle y se intente en la escuela siempre prevalecerá el ejemplo familiar.
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