Todos los años, cuando llegan estas fechas, tenemos el privilegio de poder pasar con ellos una parte de sus vacaciones que todos esperamos con gran ilusión; y no es precisamente la ilusión lo que ha evolucionado (continua con toda la intensidad del mundo) sino todos, ellos y nosotros. Se nos están haciendo mayores y, aunque parezca mentira, las posibilidades de disfrutarlos van en aumento. Roque y Noah ya están próximos a los 13 a. y Zoé ya ha cumplido los 11 y aquellos arranques de antes de levantarlos fácilmente cuando venían a darte un abrazo van desapareciendo porque ya casi no puedes con ellos (Noah ya tiene mi altura y calza mi mismo número y Roque y Zoé que no son tan altos tienen una estructura más sólida).
Pero no es esa evolución la que este año me ha llamado la atención sino la mental y no sólo la suya sino también la nuestra; a pesar de que su dependencia de las pantallas continua y somos conscientes de que va a continuar y que, intrínsecamente no es malo (si no se abusa), ellos han aprendido a entender que cuando se les dice que ya es suficiente no es para fastidiarles y no protestan como otras veces y nosotros hemos aprendido a tener un nivel de tolerancia superior a otros años.
Sus famosas guerras fratricidas por los motivos más nimios no han desaparecido pero si han disminuido manifiestamente y cuando en pleno fragor de la batalla se les razonan las cosas, ahora son capaces de parar, pensar y asumir las razones que se le ponen encima de la mesa; los caprichos que otros años generaban conflictos éste han sido simplemente caprichos sin importancia. Incluso a mi me ha dado la impresión que se han esforzado más en no dejar tantas cosas tiradas en cualquier esquina y que si lo hacían y se lo decías lo aceptaban con mayor tolerancia.
En todo esto es en lo que de verdad se están haciendo mayores, no vamos a decir adultos pero si que van camino de ello, y nosotros nos encontramos tremendamente orgullosos de poder ayudarles a conseguirlo disfrutando todos juntos del camino. Por todo ello quizás éste haya sido el año en el que más cortas se nos han hecho y más hemos disfrutado de las vacaciones. ¡ ¡ ¡ GRACIAS ENANOS ! ! !
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Todo esto viene a cuento por que estoy pasando las vacaciones con mis nietos y la gran pelea diaria viene derivada del uso de la “tablet”; tanto da que se ponga un tope horario o no, siempre es poco y buscan alargarlo por todos los medios a su alcance. Las malas caras, las riñas entre ellos, el no saber jugar, no leer, no pasear etc son la fruta del tiempo: sólo están felices con los cascos puestos, delante de la pantalla y a poder ser en la oscuridad.
Posiblemente me estoy haciendo mayor y voy perdiendo la capacidad de adaptación que requiere la evolución que está “sufriendo” la sociedad, pero si echamos mano de la capacidad de razonamiento que nos aportó la “obsoleta” educación que recibimos en nuestra infancia y adolescencia nos podemos hacer una serie de preguntas y dejarlas en el aire para que se contesten en el futuro.
En estos días de relax han llegado a mis manos unas reflexiones de una investigadora educativa canadiense, CATHERINE L´ECUYER, sobre las que creo vale la pena pensar un rato y sacar conclusiones: dice Catherine que en educación hay que priorizar el descubrimiento y la invención y que “la mejor preparación para el mundo online es el mundo real”, un escenario en el que el rol de los profesores es clave; “Los maestros encienden la curiosidad con pasión, afecto, intuición y sensibilidad. No hay dispositivo electrónico que iguale a eso”. Las principales asociaciones pediátricas ligan la exposición a la pantalla a edades tempranas con adicciones, inatención, disminución del vocabulario, impulsividad, etc.
En 2017 la Asociación Pediátrica Canadiense recomienda que antes de los dos años pantallas cero y entre los dos y los cinco menos de una hora diaria y con contenidos adecuados a la edad del niño, no tanto a nivel contenido si no de ritmo; también se debe saber que estas recomendaciones no son educativas si no de salud pública para preservar la salud neurológica de nuestros hijos. Como frase final de estas recomendaciones una que rompe los mitos tecnológicos más difundidos: NINGÚN ESTUDIO CIENTÍFICO APOYA LA INTRODUCIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS EN LA INFANCIA.
Llegados a este punto, de verdad ¿creéis que estamos yendo por el mejor camino de cara al futuro? Mi sensación es que no; creo que estamos primando la comodidad y que a la menor molestia que nos causa un niño le ponemos delante de los “morros” una pantalla para que lo tranquilice y nos deje en paz, aunque también es cierto, siempre están los que se creen las mentiras que cuentan los interesados en manipular y lo hacen de “buena fé” aunque sea una auténtica barbaridad. ¿Seremos capaces, algún día, de informarnos adecuadamente, sin manipulaciones, y reflexionar para encontrar la forma de avanzar hacia una meta que no sea nuestra auténtica destrucción? LAS DUDAS SON MUY SERIAS.
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A pesar de todo, quizás influenciado por la hipersensibilidad que me acompaña últimamente, he captado demasiadas cosas (bolsas de basura en medio de la acera durante varios días en zonas por donde no pasan a recoger, botellas y porquería por todas partes, papeleras arrancadas, tapas de cajas de contadores rotas con la corriente eléctrica accesible a los niños, etc.) que me han llevado a intentar hacer un repaso del comportamiento de la sociedad en la que vivimos y su facilidad para practicar el egoísmo y olvidarse de los demás.
Hace unos años le concedieron a Antonio Gala el premio al CIVISMO y en la entrevista posterior a la entrega el periodista le preguntó, “Don Antonio ¿Qué es el civismo?” a lo que éste contestó que no sería capaz de darle una definición clara de lo que es pero si le iba a poner un ejemplo de lo que no es: imagínese Vd, dijo, un automovilista que circula por una carretera de montaña y, al salir de una curva, se encuentra con una piedra que le dificulta el paso pero no se lo impide totalmente y, en lugar de retirar la piedra, maniobra para pasar y la deja allí con el riesgo que supone para el siguiente. Eso es una ausencia total de civismo y los españoles tendemos mucho a ello: haced un poco de memoria y recordaréis unas frases con mucho éxito en nuestra infancia; “maricón el último”, “el que venga detrás que cierre la puerta”, etc.
Si hacemos un repaso por todos los estamentos de la sociedad el comportamiento es similar: LOS POLÍTICOS, a los que lo único que les preocupa es el poder propio y, a los ciudadanos que deben proteger, los manipulan miserablemente para que les den lo único que necesitan de ellos: el voto. LAS GRANDES EMPRESAS; bancos, eléctricas, gasísticas, petrolíferas, etc; son nuestros amigos mientras paguemos religiosamente su precios abusivos pero si se produce un impago no preguntan el porque, simplemente te cortan el suministro. EL RESTO DE CONCIUDADANOS, en su mayoría, son incapaces de dar las gracias cuando alguien hace un esfuerzo para que ellos puedan disfrutar de alguno de sus derechos; no hablemos ya de cuando hay por medio dinero, ¿se imaginan que haría la mayoría si, al pagar una compra con 20 €, le devolvieran de 50 €? Se justificarían con que bastante les roban ya.
Yo creo que, en nuestro idioma, hay tres palabras que usándolas y creyendo en lo que estamos diciendo, nos llevarían a las mayores cotas de respeto posibles: GRACIAS, PERDÓN Y POR FAVOR. No las olvidemos nunca y procuremos usarlas porque ayudaríamos a que la sociedad en la que vivimos fuera más habitable y feliz. ¡QUE SEAIS MUY FELICES Y HASTA LAS PRÓXIMAS VACACIONES CON LAS SÉPTIMAS REFLEXIONES!.
]]>Con el paso del tiempo la evolución nos ha llevado a acuñar, incluso, frases que han triunfado en los medios de comunicación como “la depresión postvacacional”, a organizar “operaciones salida” monstruosas con montones de muertos en nuestras carreteras, a que dependan de ellas cantidades ingentes de puestos de trabajo (aunque sea de forma temporal) y a que dé la impresión de que la vida es imposible sin su existencia; incluso, pásmense, yo estoy seguro que hay más de uno que está deseando (aunque parezca una barbaridad) que en los países competidores turísticamente se produzcan atentados terroristas para que el flujo de turistas derive hacia su zona.
Llegados aquí a mi me gustaría poner encima de la mesa una pregunta que habitualmente no nos hacemos nunca: ¿cuál es realmente el origen de las vacaciones? ¿quién las inventó? ¿por qué y para qué?; y no me estoy refiriendo a esa semana, 15 días o mes en que nos desplazamos lejos de nuestro domicilio habitual si no al tiempo anual de descanso laboral, nos desplacemos o no.
Seguro que si salimos a la calle y preguntamos a cualquier paseante, el porcentaje que va responder que son un logro social, derivado de la lucha de los trabajadores en su entorno laboral, es mayoritario y seguro que tal como las disfrutamos actualmente tiene mucho que ver con eso pero, en algún momento, ¿se les a ocurrido pensar que grado de manipulación, hoy que todo es manipulable, puede haber en toda esta evolución? ¿alguna vez han pensado que al empresario también le pueden ser rentables pues liberan a los trabajadores, durante un tiempo, del exceso de estrés y les permite en el resto del año rendir de una forma más óptima? ¿qué porcentaje ha tenido cada una de esas opciones en el resultado final de las actuales vacaciones?. Llegados aquí dejo en sus manos el debate y voy a poner encima de la mesa otras preguntas que para mí tienen más importancia.
¿Por qué hay tanta gente que, después de las vacaciones, le cuesta tanto reincorporarse a su actividad normal?. ¿ Por qué hay tanta gente que durante ese periodo, relativamente relajado, es incapaz de actuar con respeto hacia los demás?. ¿Por qué hay tanta gente deseando que les llegue la jubilación sea a la edad que sea?. Yo tengo un conocido que con 36 años y siendo el director de un banco en Vitoria manifestó, en mi presencia, que si le hicieran una buena oferta se jubilaba, y yo pregunto ¿para hacer qué? o ¿para no hacer nada a esa edad?.
No se si estarán de acuerdo conmigo pero yo tengo la sensación de que todo esto tiene mucho que ver con la educación, con la dificultad de tener la libertad suficiente para poder elegir la profesión que a cada uno le guste y tenga la facilidad innata para desarrollarla a la vez que disfruta de ello; en definitiva lo que Sir Ken Robinson llama encontrarse en su “elemento”.
Independientemente de todas estas consideraciones lo verdaderamente cierto es que posiblemente sea el período más esperado del año por todos los trabajadores y que, junto con las prestaciones sociales (jubilación, baja laboral, cobertura sanitaria, etc.) marquen la gran diferencia entre los países avanzados y el mal llamado «tercer mundo»; lo único que tenemos que hacer es mantenernos vigilantes de su cumplimiento porque últimamente da la sensación que, utilizando atajos legales vía contratos temporales cortos amparados en leyes que lo permiten, se están soslayando todos estos derechos: y eso no sólo en la empresa privada sino también en la Administración.
]]>Con el paso de los años te vas dando cuenta que el concepto amigo va cambiando y el círculo de estos va disminuyendo y el número al que calificas de tal queda reducido a no más de media docena. Yo me considero un privilegiado porque me muevo en esa cifra de personas en manos de las cuales pondría mi vida y la de los míos sin miedo a que la dilapidaran.
Hoy quiero rendir un homenaje a uno de ellos que me ha acompañado a lo largo de los últimos 40 años aportando, tanto en lo humano como en lo profesional, un caudal de experiencias y sentimientos que solo la perspectiva del tiempo te permite valorar. Él creyó en mi recién salido de la Universidad y me facilitó el desarrollo profesional, estuvo a mi lado y me apoyó en todos los proyectos en los que se lo pedí, supo entender los momentos difíciles en los que las decisiones eran traumáticas y continuó siendo mi amigo; como en toda relación han existido momentos de tensión pero, gracias a su tolerancia, han hecho que la relación sea más sólida. En estos momentos mi amigo está jubilado (es 10 años mayor que yo), en el último año ha pasado momentos de salud difíciles y, ahora ya superados, vuelve a ser un disfrute sentarte con él, los martes a mediodía, delante de un café, no para recordar el pasado sino para hablar del futuro y hacer una crítica de los que nosotros creemos malos funcionamientos de la sociedad e intentar aportar ideas.
GRACIAS PRIMITIVO POR TODO. SER TU AMIGO ES UN HONOR.
SIEMPRE TE QUERRE.
]]>Este año mi amigo estaba disgustado porque, a pesar de tener con al resto de sus hijos con sus correspondientes parejas, le faltaba el mayor por motivos laborales de última hora y, ante su preocupación, yo le comente que éramos unos privilegiados puesto que en ambos casos, a pesar de la edad (ninguno por debajo de los 22 a.) esperan con ilusión ese momento para disfrutarlo con nosotros y, lo que es más importante, se lo transmiten a las personas que quieren.
Una vez analizada la situación con perspectiva, me ha llevado a reflexionar sobre lo que significa la familia tanto en las distintas zonas geográficas y culturales como en los distintos momentos, más o menos difíciles, que obligatoriamente nos toca vivir.
No soy ningún experto en el tema pero de la información que procuro recibir en los países anglosajones y nórdicos los hijos, llegada una edad de más o menos 16 a., abandonan el domicilio paterno y se van a vivir con amigos de su edad. No voy a entrar en si esta costumbre los hace, a futuro, más responsables y emprendedores al no estar bajo la tutela de sus padres (es posible) pero de lo que si que estoy seguro es de que pierden un caudal afectivo impresionante y difícilmente recuperable a posteriori. Creo que esas costumbres nos llevan hacia sociedades más estructuradas en las que el cariño y el afecto cada vez están menos presentes. A mi eso me preocupa porque no me gustaría nada que mis nietos o biznietos vivieran en una sociedad similar a la de “Un mundo feliz” aunque, por desconocimiento, no fueran capaces de percibir lo que eso significa.
¿Qué habría sido, en nuestro país, de los cientos de miles de matrimonios con hijos que se han quedado sin trabajo y le han quitado su casa si no existiera ese sentido familiar y sus padres no los hubieran vuelto a acoger en la suya y los hubieran mantenido con su pensión?
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1- ¿Hay vida inteligente fuera de la Tierra?
2- ¿Está más evolucionada que nosotros?
3- ¿Son factibles los viajes en el tiempo?
4- ¿Por qué no ha habido contactos conocidos con fiabilidad?
5- ¿Son compatibles el método científico y la fe?
En cuanto a la vida inteligente, su evolución y los viajes en el tiempo no tengo la más mínima duda de que la respuesta es positiva en los tres casos. No me apetece caer en uno de los mayores errores de la humanidad: CREERNOS UNICOS en la inmensidad del Universo, y tampoco quiero caer en el segundo, EN CASO DE NO SER LOS UNICOS LOS DEMAS DEBEN SER A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA. Partiendo de estas premisas es fácil deducir que creo que hay vida aparte de nosotros, en definitiva tengo fe (aunque no lo vea ni lo pueda demostrar), que entre esa vida (sea del tipo que sea) la habrá más y menos evolucionada que nosotros, que disponen de la tecnología suficiente para establecer contacto pero que son lo suficientemente inteligentes y respetuosos como para no interferir en nuestra evolución. Y eso creo que es válido también para nuestros descendientes que (seguro) habrán encontrado la fórmula de viajar en el tiempo y que espero nos dejen vivir nuestra vida, más larga o más corta, sin interferir, tal como nosotros lo decidamos.
En cuanto a la compatibilidad del método científico y la fe por supuesto que son compatibles, y no sólo eso, sino complementarios. El método científico nos hace evolucionar y la fe nos permite vivir. ¿Qué sería nuestra vida si no tuviéramos fe en los demás, en el comportamiento ético y limpio de los amigos, la familia, los compañeros? Ahí es donde tenemos que buscar nuestro Dios, entre todo lo bueno de esas personas.
La conclusión final que puede resultarnos positiva es que nunca debemos creernos los únicos, aunque, cada uno, sí especial y distinto, y que el maniqueísmo y la verdad absoluta (en todas las facetas de la vida) no son los conceptos que nos van a permitir una convivencia en sentido positivo y sí, en cambio, nos llevaran a la intolerancia y al radicalismo.
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